Dos bolivianas 'invisibles' golpeadas por la pandemia en España
Martí Puig i LeonardiBarcelona (España), 24 may (EFE).- Gaby Rojas, con tres hijos, no ha visto aún un céntimo de la prestación que debe percibir por haberse quedado sin trabajo temporalmente por la pandemia de coronavirus, mientras que a Emiliana Lima, con un niño, le dijeron que no acudiera a las casas donde suele limpiar y se quedó sin ingresos y un alquiler -sin contrato- que debe seguir pagando.
Ambas protagonistas de esta crónica, que accedieron a contar sus historias a EFE, son bolivianas residentes en Barcelona, una de las ciudades españolas más afectadas por la COVID-19 y dos de las víctimas 'invisibles' de esta emergencia, según la acertada definición de la Asociación Bienestar y Desarrollo.
'Llega un momento en el que ya te desesperas de no saber qué va a pasar con tu situación', resume Rojas como epílogo a la conversación telefónica.
De 44 años, hace trece que vive en Cataluña y tiene dos hijos y una hija, de 21, 20 y 16 años. Trabajaba desde octubre del año pasado en el restaurante de un hotel de la ciudad, que se vio obligado a cesar su actividad y presentar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para su plantilla.
Pero la prestación del Estado no llega y Rojas no ha visto 'ni un céntimo desde el 15 de marzo' - el día en que comenzó el confinamiento- pues su expediente, le indican desde el Ministerio de Trabajo, sigue 'en tramitación'.
Pudo negociar con su casera, que aceptó demorar los pagos de estos dos meses aunque no perdonarlos: una deuda que se sumará a otra contraída con un banco.
Solo queda, para completar la desgraciada situación, apuntar que el padre de sus hijos no le pasa la pensión mensual que suele enviar porque también se encuentra en serios apuros económicos.
Emiliana Lima trabaja limpiando casas por diez euros la hora, sin contrato, y estos dos meses se quedó sin ningún tipo de ingreso.
Los propietarios de las tres viviendas a las que suele ir le dijeron que no era necesario que acudiera a sus hogares, que visto que no podían salir de casa ya se encargaban ellos de quitar el polvo.
Pero eso hay que explicárselo a la dueña del piso alquilado por Lima, por el que paga 700 euros mensuales si bien no tiene un contrato formal, de manera que tampoco puede acogerse a ninguna prestación gubernamental ni aplazar los pagos.
Vive con su hijo de tres años y otra mujer, que ocupa una habitación de la casa que ahora no está pagando porque también se ha quedado a cero.
El niño no va estos días a la escuela, ahora cerrada, y eso hace que Lima no pueda salir a buscarse la vida.
'No puedo acceder a ninguna ayuda, no puedo ir a ningún lado, no tengo con qué demostrar que el piso está a mi nombre', lamenta, si bien no se da por rendida: 'Voy apañándome. De una forma o de otra tengo que hacerlo'.
La ONG Asociación Bienestar y Desarrollo ha lanzado la campaña #YOSITEVEO para ayudar a superar esta delicada situación a unas 600 personas -entre ellas Rojas y Lima-, mayoritariamente mujeres.
Se pueden hacer donaciones a partir de los diez euros y la entidad anima a la sociedad civil y a empresas a colaborar dado que 'las administraciones van demasiado lentas'.Nausica Castelló, de la ONG, resume así la iniciativa: 'Es para que puedan subsistir. Es la pandemia social. Es pura emergencia de supervivencia'.
'El panorama es desolador. La mayoría de las 600 familias que atendemos no tienen ningún tipo de ingreso y están en una situación de pobreza extrema. Están al límite y desesperadas', relata. EFE
EFE