Egipto, Etiopía y Sudán, sin acuerdo final sobre la polémica presa del Nilo

Adís Abeba, 14 feb (EFE).- Egipto, Etiopía y Sudán no han logrado alcanzar un acuerdo final esta semana para solucionar la disputa por la polémica construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) en el Nilo Azul, informaron hoy fuentes oficiales etíopes.

La reunión ministerial tripartita celebrada este miércoles y jueves en Washington, bajo auspicio de Estados Unidos y el Banco Mundial (BM), buscaba lograr un pacto sobre el relleno de la presa y las pautas de actuación en caso de sequía, entre otros puntos.

Sin embargo, 'esta ronda de reuniones entre Etiopía, Sudán y Egipto sobre la GERD acabó sin un acuerdo final', reveló hoy el embajador etíope en EE.UU., Fitsum Arega, en su cuenta oficial de Twitter.

Fitsum no aportó detalles sobre el fracaso de estas conversaciones, después de que a finales de enero Egipto, Etiopía y Sudán consiguieran un acuerdo sobre cómo rellenar la presa que Adis Abeba construye en el Nilo Azul y que El Cairo teme que reduzca notablemente el caudal del río que llega al país árabe y que le proporciona en torno al 90 por ciento del agua dulce.

Como resultado de otra ronda de negociaciones en Washington, los tres países ribereños acordaron a finales de enero pasado que la presa, la más grande de ese tipo en África, se rellenará de forma gradual.

Ese era uno de los asuntos que más discrepancias provocaba entre Etiopía y Egipto, porque El Cairo solicitó que se hiciera en varios años para limitar el impacto sobre el caudal del Nilo, mientras que Adís Abeba espera hacerlo en un periodo más corto una vez la Gran Presa del Renacimiento Etíope quede terminada en 2023.

Pese a ese avance, aún quedan muchos flecos sueltos, como el mecanismo para operar la presa durante las temporadas de sequía o escasez y otros mecanismos de coordinación, seguimiento y aplicación de los acuerdos.

Egipto hace todos los esfuerzos diplomáticos para lograr un acuerdo sobre la presa, que considera una 'amenaza a la seguridad nacional' porque el proyecto puede recortar de forma significativa el agua que llega a sus campos y presas desde Etiopía a través de Sudán, además de defender 'derechos históricos' sobre el río.

Etiopía empezó la construcción de la presa en 2011 para garantizar recursos hídricos al país del Cuerno de África, que además planea exportar electricidad para generar riqueza e impulsar su desarrollo.

Egipto, Etiopía y Sudán acordaron en 2015 que la construcción de la presa -valorada en unos 5.000 millones de dólares (4.500 millones de euros)- no debía afectar a la economía, al caudal del río y a la seguridad hidroeléctrica de ninguno de los tres Estados ribereños, pero desde entonces han predominado las desavenencias. EFE

20200214 https://www.diariolibre.com

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