El acceso humanitario en la región etíope de Tigray sigue restringido
Adís Abeba, 19 ago (EFE).- El acceso humanitario a la región de Tigray, contra la que el Gobierno etíope mantiene un conflicto armado desde principios de noviembre, sigue obstaculizado por la inseguridad y los retrasos en la autorización para el paso de suministros, dijo hoy la ONU.
Solo 30 camiones con suministros humanitarios pueden ser registrados cada día, siguiendo los intensos registros que imponen las autoridades actualmente, pero sería necesario que cien vehículos con comida, combustible y otros productos entraran cada día en la región, según un comunicado difundido hoy por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU.
De acuerdo con el organismo, dificultan también las operaciones humanitarias en la región la falta de servicios bancarios y de efectivo, la escasez de existencias y el corte de las telecomunicaciones, con el uso de dispositivos de comunicación todavía prohibido.
La rotación de personal humanitario, sin embargo, está mejorando, si bien el acceso tanto de suministros como de personas sigue siendo solo posible a través de una carretera que atraviesa la región de Afar, colindante al este con Tigray y donde el conflicto se expandió también desde mediados de julio.
EL CONFLICTO DE TIGRAY
La guerra entre el Gobierno central y Tigray comenzó el pasado 4 de noviembre, cuando el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, lanzó una ofensiva contra el Frente Popular de Liberación Tigray (FPLT) -que gobernaba la región hasta entonces- tras una escalada de las tensiones políticas durante los meses anteriores y en represalia por un ataque contra una base militar federal.
Aunque tras un 'alto el fuego unilateral humanitario' anunciado el pasado 28 de junio el Ejército se retiró de varias ciudades -incluida la capital regional, Mekele-, las fuerzas de la región vecina de Amhara, que habían anexionado de facto durante el conflicto el oeste de Tigray, permanecieron sin moverse.
Desde entonces, el conflicto se ha expandido a las vecinas Afar (este) y Amhara (oeste y sur).
En esta segunda región, las fuerzas tigriñas tomaron el control a principios de agosto -sin violencia, por la ausencia de tropas federales- de la histórica Lalibela, ciudad que alberga las famosas iglesias talladas en la roca declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Desde el inicio de la guerra, miles de personas han muerto, cerca de dos millones se han visto desplazadas internamente en la región y al menos 75.000 etíopes han huido al vecino Sudán, según datos oficiales.
Además, la ONU alertó a principios de julio de que ya hay unas 400.000 personas en condiciones de hambruna en Tigray y 1,8 millones al borde de ella.
Pese a ello, la distribución de ayuda humanitaria es muy complicada y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima, por ejemplo, que durante junio y julio solo fue capaz de llegar a la mitad de la población que precisaba de su asistencia (que según esta agencia de la ONU son 2,1 millones). EFE
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