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El argentino Basso vuelve a coro de Nápoles: 'Siempre lo llevé en mi corazón'

Gonzalo Sánchez

Nápoles (Italia), 24 jun (EFE).- El Teatro San Carlo de Nápoles ocupa un lugar destacado en la memoria del director de coro argentino José Luis Basso. En sus tablas debutó con 26 años con Luciano Pavarotti y ahora, tres décadas después, ha regresado: 'Siempre lo llevé en mi corazón', jura en una entrevista con Efe.

'Empecé mi carrera aquí, la vida nos hace estos juegos. Siempre lo llevé en el corazón', reconoce antes de dirigir a las ochenta voces que corearán la 'Carmen' en forma de concierto que abre la temporada de verano en la Plaza del Plebiscito napolitana.

Basso (Buenos Aires, 1965) había trabajado hasta entonces en otros teatros como el Colón de su ciudad natal, pero no como director de coro estable, un cargo que obtuvo en el San Carlo.

'Era un teatro que tenía muchísima importancia y un gran peso de tradición. Para un chico de 26 años era un compromiso muy grande, un poco suicida, pero si salen bien las cosas...', apunta sentado en la platea, mientras suelta una sonora carcajada.

Y en parte tiene razón pues el reto no era nada desdeñable: el prestigioso San Carlo es la ópera más antigua de Europa, fundada en 1737 por el que sería el rey Carlos III de España, pero además en aquella velada cantaba ni más ni menos que el gran Luciano Pavarotti, en 'Un ballo in maschera' de Verdi.

La leyenda de Módena le 'tomó cariño', tal y como reconoce, y antes de presentarse ante el público napolitano le llamaba para que le ayudara a calentar la voz: 'Fue algo que me quedó grabado, son emociones que no se van', sostiene, bajando levemente el tono.

'Para mí fue un sueño porque pisar aquí y de golpe encontrarse en el escenario con un artista de ese tipo... Naturalmente había que presentar un coro en las mejores condiciones, pero era muy bueno, con unas voces impresionantes, como ahora', rememora.

Aquel fue el inicio de una carrera que le ha llevado a recorrer el mundo: llega a Nápoles tras pasar ocho años en la Ópera de París, pero antes ha estado también en el festival Maggio Musicale Fiorentino o en el Liceo de Barcelona, entre 2004 y 2014.

Ha trabajado con maestros de la talla de Claudio Abbado o Riccardo Muti y hasta tiene un premio Grammy, el logrado en 2003 con el álbum 'Bel Canto' de la diva Renée Fleming.

'Soy un mayor', ironiza este italo-argentino al repasar su dilatada carrera.

En Nápoles lleva un mes y medio en el que ha dirigido el coro para un 'Carmina Burana' dentro del teatro, pero ahora hará esta 'Carmen' de Georges Bizet en la calle, en la monumental Plaza del Plebiscito, un oasis de Bel Canto en esta frenética ciudad.

Este programa estival, en el que también hará 'Il Trovatore', fue impulsado el año pasado para hacer sonar la música en los peores momentos de la pandemia, cuando los teatros vivían severas restricciones a causa del coronavirus.

'En Nápoles tengo un contrato largo y la intención de llevar un buen trabajo con ellos porque es un coro de muchísima calidad. Creo que puedo hacer un muy buen trabajo', augura.

El maestro no esconde los duros meses pasados sin cantar por la crisis del virus: 'Ha sido muy duro porque de un día para otro te das cuenta de que estás callado en tu casa. Se suspenden todos los espectáculos y no se hace más nada', lamenta.

Pero ahora 'se va superando' y se acostumbra a hacer su trabajo entre medidas de seguridad, aunque insiste en que la emergencia sanitaria 'ha golpeado a muchísimos profesionales' de un sector, el artístico, que necesita recibir la importancia que merece.

'Nosotros los artistas nunca hemos tenido la menor duda de que somos importantes, porque el arte sirve para mejorar nuestra propia personalidad, pero a menudo los políticos no han pensado lo mismo', reivindica, e 'inclusive han considerado el arte o la música como actividades prescindibles', lo que es 'muy peligroso'.

Al final el arte, como el deporte, es una cuestión de 'salud', son 'fundamentales' para la vida: 'Si nos cortan esto no tendremos problemas de covid-19 pero sí otros', señala.

Terminado el verano, por delante le aguarda una temporada con obras que suponen 'un compromiso enorme' a nivel coral, como el 'Samson et Dalila' de Camille Saint-Saëns o el 'Otello' de Verdi.

'Lo que todos estamos esperando es volver al escenario (...) La ciudad de Nápoles tiene impulso y vitalidad interior y tengo muchísima esperanza de que aquí podamos trabajar bien en el futuro', zanja el maestro. EFE

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