El coronavirus amenaza con aguar la fiesta de la Victoria de Putin
Ignacio Ortega
Moscú, 16 abr (EFE).- El coronavirus amenaza con desbaratar los planes del presidente ruso, Vladímir Putin, de congregar a los principales líderes mundiales el 9 de mayo en la plaza Roja de Moscú para conmemorar con un gran desfile militar el 75º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi.
'La parada en honor del 75º aniversario de la Gran Victoria se celebrará obligatoriamente este año y será grandiosa. Estará a la altura de la proeza del Ejército Rojo, de nuestro pueblo, el pueblo de la URSS, en la victoria sobre el fascismo', aseguró hoy la presidenta del Senado, Valentina Matviyenko.
LA PANDEMIA, UN ARGUMENTO DE PESO
Aunque Putin mantiene silencio, es un secreto a voces que es imposible celebrar la parada el 9 de mayo, la fiesta nacional por excelencia en este país, con decenas de millones de personas en las calles, cuando en Rusia no dejan de aumentar los contagios.
Esta semana casi todos los días el país registraba más de 3.000 nuevos positivos por coronavirus, de manera que este jueves Rusia se acercaba ya a los 28.000 casos y sumaba 232 decesos por la COVID-19.
El propio presidente reconoció hace unos días que la pandemia aún no ha alcanzado el pico en Rusia y que Moscú es el epicentro mismo del coronavirus, por lo que hay muchas opciones de que la parada no se celebre un 9 de mayo por vez primera desde 1995, cuando se reanudó esa tradición, que Putin ha convertido en los últimos años en una demostración anual de fuerza militar.
La prensa local también descarta la opción de un desfile televisado, sin mandatarios ni veteranos en las gradas de la plaza Roja y con más de cien millones de rusos encerrados en sus casas.
Pero Putin se resiste a cancelar el desfile. Y es que el 9 de mayo estaba destinado a ser su ceremonia de 'coronación' ante la comunidad internacional, una vez los rusos aprobaran en el plebiscito del 22 de abril la reforma constitucional que le permitiría presentarse a la reelección en 2024, algo que prohíbe la actual Carta Magna.
Putin, que se las prometía felices cuando presentó la reforma en su discurso sobre el estado de la nación en enero, ya tuvo que cancelar la consulta popular cuando la pandemia apenas había golpeado este país.
Sumado al bajón que supuso el desplome de los precios del petróleo, que obligó a Putin a aceptar un humillante acuerdo con Arabia Saudí, la suspensión de la parada sería el tercer revés en apenas unas semanas.
LÍDERES MUNDIALES EN LA PLAZA ROJA
El Kremlin invitó a los principales líderes mundiales, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los dirigentes de China y la Unión Europea, y a los mandatarios de las potencias vencidas: Alemania y Japón.
Trump ya había declinado la invitación por problemas de agenda, pero el Kremlin esperaba que a la cita acudieron el resto de invitados, incluidos la canciller alemana, Angela Merkel -o el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier-; el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe.
Al 50º aniversario de la victoria (1995) sí acudió el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton, mientras su sucesor en la Casa Blanca, George W. Bush, aceptó en 2005 la invitación de Putin.
Putin también quería aprovechar el 75º aniversario para tender puentes con Occidente, en lo que algunos analistas ven como un intento de que se levanten las sanciones económicas impuestas desde la anexión por Rusia de la península ucraniana de Crimea en 2014.
La presencia de los líderes mundiales debería representar el inicio de una nueva era en las relaciones entre Rusia y Occidente, pero las cosas han empezado a torcerse.
VETERANOS PIDEN EL APLAZAMIENTO
Primero fueron los médicos, después los organizadores de la marcha del 'Batallón Inmortal', en recuerdo de los familiares combatientes y en la que participa el propio Putin con el retrato de su padre, y ahora los propios veteranos quienes se han dirigido al presidente para que posponga el Día de la Victoria.
'En nombre de toda la comunidad de veteranos le pedimos tomar la difícil pero justa, a nuestro parecer, decisión de celebrar el desfile en otra fecha (...). Lamentablemente, este año no hay posibilidad de ofrecer garantías de seguridad', señala la carta divulgada el miércoles por la estatal agencia TASS.
En opinión de los veteranos, la parada debe tener lugar en algún momento cuando 'no sea una amenaza', lo que sería, apuntan, 'una muestra de respeto' a los veteranos, los soldados y los propios ciudadanos.
Decenas de miles de soldados continuaron durante las últimas semanas preparando en sus correspondientes guarniciones y ciudades el desfile, que en Moscú incluye la participación de más de diez mil militares, además de aviones, tanques y misiles intercontinentales.
No obstante, la plaza Roja amaneció hoy desierta. Ni rastro de las gradas que las autoridades colocan en estas fechas todos los años para sentar a los invitados. Apenas dos coches de la policía a ambos costados del Mausoleo de Lenin y un par de patrullas garantizaban la seguridad.
Además, la celebración de la parada el 9 de mayo hubiera significado la cancelación de las invitaciones a los veteranos de la Gran Guerra Patria -como es conocida la contienda en Rusia- residentes en otros países, entre los que figuran varios españoles.
OPCIONES SOBRE LA MESA
Según la prensa rusa, el Kremlin baraja varias opciones. Una de ellas es celebrar el desfile el 24 de junio, cuando tuvo lugar, en presencia de Iósif Stalin, la primera parada tras la toma de Berlín y la victoria sobre Hitler.
El problema es que la Organización Mundial de la Salud no se ha atrevido a aventurar que la pandemia esté contenida para entonces.
La segunda opción sería el 3 de septiembre, que es cuando la Unión Soviética aceptó la capitulación de Japón.
Ésta es la variante más segura desde el punto de vista epidemiológico, especialmente para los mayores, el sector de población más en riesgo.
Y es que a los actos conmemorativos suelen acudir veteranos que rondan o superan los 90 años de edad.
Mientras muchos países han cancelado sus propios desfiles militares, el último de ellos Irán, muy castigado por la pandemia, tanto las autoridades como los veteranos de Bielorrusia, cuyo presidente, Alexandr Lukashenko, se empeña en negar la pandemia, siguen de momento adelante con sus planes de marchar el 9 de mayo. EFE
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