El fútbol vuelve a una de las urbes más castigadas por crisis en Bolivia

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En la imagen el logo de la Liga Boliviana de Fútbol.

En las afueras del estadio se armó un pequeño mercadillo con vendedoras de comida, que ofrecen desde platos enteros tradicionales hasta sandwiches, dulces, patatas fritas

El balón de fútbol volvió a rodar este jueves en El Alto, una de las ciudades bolivianas más castigadas por el conflicto que ha sufrido el país, en pos de la normalidad que se busca recuperar tras más de un mes de incertidumbre y violencia.

El Always Ready recibió al Wilstermann de Cochabamba en su fortín, el estadio Municipal de Villa Ingenio, que al estar situado a 4.090 metros sobre el nivel del mar es considerado el de mayor altitud en Bolivia y una de las canchas a más altura en todo el mundo.

LA PREVIA

En las afueras del estadio se armó un pequeño mercadillo con vendedoras de comida, que ofrecen desde platos enteros tradicionales hasta sandwiches, dulces, patatas fritas o palomitas de maíz.

Otras venden camisetas, bufandas, gorras y chaquetas, entre otras mercaderías con los colores del Always Ready, que viste camiseta blanca cruzada por una franja roja.

En las ventanillas se forma una fila de gente en pos de boletos para entrar al estadio, mientras los vendedores aprovechan para ofrecerles trozos de poliestireno expandido para que puedan sentarse cómodamente en las gradas de concreto.

Algunos asisten solos, otros en pareja o con amigos, aunque también hay familias que acuden juntas al escenario deportivo.

Es el caso de los hermanos Eduardo y Juan Carlos Villarroel, junto al hijo pequeño de uno de ellos, hinchas 'acérrimos' de la Banda Roja alteña, que acudieron al estadio vestidos como el Chapulín Colorado, el emblemático personaje popularizado por el comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños.

'Después de casi todo este mes que no hemos tenido fútbol en la ciudad de El Alto, me siento en parte un poco triste por todos estos acontecimientos, pero ahora ya con la felicidad que nos caracteriza para apoyar tanto a la ciudad de El Alto como al club', dijo a Efe un entusiasmado Eduardo Villarroel.

La expectativa de estos hermanos es que su equipo gane para que se mantengan las aspiraciones a disputar una 'copa internacional' en El Alto, aunque en este caso el rival sea el puntero del torneo.

Las gradas tenían bastantes espacios libres cuando comenzó el partido, si bien muchas personas continuaban llegando al estadio durante el primer tiempo y la asistencia del público no fue nada despreciable para un encuentro disputado un jueves por la tarde.

HERIDAS ABIERTAS

Afuera del estadio, la presencia policial parece no incomodar a quienes se aproximan para ver el partido, pero una vez dentro, las cosas cambian, pues se escuchan silbidos, abucheos e insultos cuando aparecen los uniformados para dar seguridad en la cancha.

'Fuera antimotines', 'no los queremos', gritan algunos, mientras otros se estrellan contra el líder cívico de la oriental Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, o el expresidente boliviano Carlos Mesa, a quienes culpan, al igual que a la Policía, por la salida de Evo Morales del poder.

La tensión dura poco, pues luego ingresan los jugadores a la cancha, aplaudidos los locales y los silbidos se trasladan a los del club visitante, como suele ocurrir en el fútbol boliviano.

Los jugadores del Millonario boliviano ingresan con la bandera tricolor boliviana y una wiphala, la enseña multicolor indígena, que también aparece en otros lugares del estadio coronada con un crespón negro en señal de luto por los fallecidos en El Alto en la crisis que ha azotado al país en el último mes.

Antes de iniciar el encuentro, se canta el himno nacional y se hace un minuto de silencio por las víctimas, tras el cual los futbolistas sueltan globos blancos que se elevan al cielo.

Empieza a rodar el balón y la gente parece olvidar por un momento el enojo y dolor de las últimas semanas para concentrarse en el juego.

Acompañada por una banda musical, una facción de la hinchada entona imparable cánticos para alentar al equipo de sus amores, mientras en el resto de la tribuna la gente aplaude cuando hay jugadas buenas o silba cuando toca a los visitantes mover el balón.

DE VUELTA A CASA

Para el club ha sido muy importante poder volver a jugar en la que consideran su casa, explicó a Efe su coordinador general y jefe de Logística, Luis Andrés Salazar.

'Para nosotros es muy importante jugar aquí de locales, estamos muy encariñados con la gente y con toda la ciudad de El Alto, esta hermosa ciudad', sostuvo Salazar.

El dirigente aseguró que están 'contentos porque el fútbol se ha podido reanudar' tras más de un mes de parón del torneo Clausura por la crisis que se desató en el país tras las fallidas elecciones del pasado 20 de octubre.

Para el Always Ready fue complicado ir a entrenar a Villa Ingenio mientras el conflicto estuvo latente en El Alto, por lo que tuvieron que 'improvisar sedes deportivas, canchas, porque todo estaba cerrado', recordó Salazar.

Pero ahora están 'felices' porque 'El Alto puede disfrutar de fútbol profesional' nuevamente.

¿Y el resultado final? Un empate a uno que permite al Wilstermann conservar el liderato del torneo Clausura pero deja al Always Ready con la ilusión intacta de hacerse de un cupo para la próxima Copa Sudamericana.

El conflicto desatado tras los comicios del 20 de octubre suma en Bolivia 34 muertos en actos violentos, diez de ellos en una jornada trágica en El Alto el pasado 19 de noviembre durante un operativo militar y policial en esta urbe del altiplano, la segunda mayor de Bolivia con casi un millón de habitantes.

20191128 https://www.diariolibre.com

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