El israelí Nig Bergman plantea un debate sobre el autismo en la 65ª Seminci
Valladolid (España), 26 oct (EFE).- Dos filmografías tan dispares en procedencias han planteado parecidos dilemas o encrucijadas personales desde el autismo, en el caso de los filmes 'Here we are', del israelí Nir Bergman, y de 'The disciple', del indio Chaitanya Tamhane, proyectados este lunes a concurso dentro de la 65ª Seminci de Valladolid (España).
Tanto Bergman como Tamhane han trasladado al espectador las dudas y oscilaciones de los protagonistas de sus filmes: qué haría en caso de estar en la piel del padre de un joven adolescente con necesidades especiales derivadas de su trastorno autista, y el músico vocacional que no alcanza el nivel para seguir la carrera.
Tras su paso por Valladolid en 2002 para presentar su ópera prima ('Alas rotas'), Bergman (Haifa, Israel, 1969) recala ahora en la Seminci con 'Here we are' para consolidar la senda del cine de ese país que durante muchas ediciones del festival se circunscribió mayoritariamente al conflicto árabe-israelí.
Un divorciado y padre de un joven autista se rebela contra la decisión de su exmujer de internar en un centro de educación especial al hijo de ambos, más que un adolescente, y para evitarlo emprende una huida con el joven que también lo es de tipo personal, con todas las implicaciones derivadas de esa actitud.
Tan verídica es su propuesta, que 'Here we are' está basada en un hecho real que le sucedió a la guionista, Dana Idisis, en la persona de su padre y de su hermano afectado por esa clase de trastorno, ha explicado Bergman durante una rueda de prensa telemática en la que, desde Israel, ha comparecido junto a los dos protagonistas del filme.
'Es la historia de amor de un padre que sabe que en algún momento se va a tener que separar de su hijo, al que se encuentra muy unido', una conexión vital que en cierto modo le distrae o resarce de algún que otro fracaso personal al margen del de la disolución de su matrimonio, ha apuntado Bergman.
El director ha trasladado una sensación agridulce respecto a su película, ya que había sido seleccionada para el festival de Cannes, suspendido debido a la pandemia: 'es un orgullo que pudiese llegar a Cannes, era mi primera vez, así que no habrá ni traje ni corbata, ni nada de nada', ha lamentado con resignación irónica.
'La parte positiva ha sido la de poder llegar y la negativa ha sido la de no poder llevar la película', ha resumido delante de Noam Imber, el actor que encarnó al joven autista, un papel complicado pero que no le resultó tan ajeno debido al trabajo de su padre en un centro de educación especial, ha comentado.
'De pequeño, viví rodeado de este ambiente, así que no me ha costado nada ponerme en el papel y aportar ideas', ha apuntado durante su intervención.
En el caso de la otra película proyectada dentro de la sección oficial ('The disciple'), el protagonista es un joven intérprete musical de la tradición clásica de India del Norte que se debate entre la posibilidad de seguir a senda más comercial (fusión o mezcla con ritmos modernos), y la de perseverar en la pureza de un género reservado a muy pocos por la dureza y exigencia del mismo.
Es la segunda película del cineasta de Bombay Chaitanya Tamhane, mejor guión y premio de la crítica en el pasado festival de Venecia, donde reivindica el esfuerzo, la vocación y la honestidad en cualquier objetivo al margen de mayor o menor talento, como le ocurre a Sharad, un intérprete que no llega al éxito pero que tampoco traiciona su concepto o ideal, sino que lo canaliza hacia otros proyectos.
Tamhane sitúa al espectador en una tesitura análoga: ¿Usted qué habría hecho?, pero por encima de todo rechaza con rotundidad que el éxito o el fracaso en una empresa personal sea el termómetro que regule la autoestima, y así se lo enseña al protagonista su maestro o gurú, quien con su crítica sincera disuade al joven músico de su empeño. EFE

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