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El miedo al coronavirus se dispara en los masificados campamentos rohinyás

Azad Majumder

Dacca, 20 mar. (EFE).- El producto más demandado en la pequeña tienda de Mohammad Yunus en el masificado campamento de refugiados rohinyá de Kutupalong, en el sureste de Bangladesh, ya no son alimientos, sino mascarillas.

Desde hace días, los miembros de esta minoría musulmana se lanzan a comprar ese preciado artículo mientras aumenta el miedo al coronavirus y las agencias internacionales multiplican las medidas para evitar una ola de contagios en los atestados campamentos, en un país que por el momento ha detectado diecisiete positivos por COVID-19 y un fallecimiento.

DOCE CÉNTIMOS DE DÓLAR POR MASCARILLA

'Cada día vendo decenas de máscaras, mucha gente viene a preguntarme por ellas pero no siempre puedo satisfacer la demanda', contó a Efe Yunus.

Este refugiado rohinyá vende cada máscara por 10 taka, unos 12 céntimos de dólar.

Las autoridades sanitarias como la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomiendan sin embargo que las personas sanas y que no presenten síntomas no las utilicen a menos que estén cuidando de personas sospechosas de estar infectadas de COVID-19.

El también refugiado Hossain Ali, que comparte una pequeña cabaña junto a otros cinco miembros de su familia, explicó que los rohinyá han recibido información sobre la importancia de lavarse las manos para contener un posible brote.

'Hemos sido informados sobre el coronavirus, y nos han dado algo de jabón suplementario para mantener la higiene', dijo Ali, uno de los cerca de 738.000 refugiados rohinyá que viven en campamentos en Bangladesh tras huir de la violencia en la cercana Birmania (Myanmar) en agosto de 2017, en lo que la ONU ha calificado de posible genocidio.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Bangladesh confirmó ayer los tres últimos casos positivos de coronavirus, y por el momento tanto las autoridades gubernamentales como la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, afirman que no hay ningún caso sospechoso en los campamentos.

Esto no significa que hayan bajado la guardia, sobre todo debido a la alta densidad de población en los campos de refugiados.

El comisionado para la Ayuda y Repatriación de Refugiados de la nación asiática, Mahbub Alam Talukder, dijo a Efe que la frontera con Birmania ha sido cerrada.

'Es una gran frontera plagada de selva y terreno difícil, así que es difícil controlarla todo el tiempo, aunque hemos pedido a nuestras fuerzas fronterizas que tomen precauciones adicionales. Dentro de los campamentos también estamos tomando todas las precauciones necesarias', dijo Taludker.

Las autoridades bangladesíes han cerrado cientos de centros de aprendizaje en los campos, excepto los dedicados a informar sobre temas de salud.

'Estamos traduciendo los mensajes de sanidad del Gobierno en la lengua birmana y distribuyéndolos entre los refugiados como parte de la campaña de concienciación', añadió, antes de explicar que los centros de salud de los campamentos han recibido órdenes de mantener camas adicionales para eventuales cuarentenas.

El portavoz de Acnur, Mostafa Mohammad Sazzad Hossain, dijo a Efe que 'la comunidad humanitaria se está tomando la situación muy en serio y está vigilando la situación de cerca'.

Un total de 280 miembros del personal sanitario han recibido formación para prevenir infecciones, explicó, y unos 800 miembros de varias organizaciones han sido sensibilizados hacia el COVID-19. Miembros de la comunidad también han recibido formación.

'Se ha evaluado las necesidades de los centros primarios de salud de la zona, y se ha enviado equipos de protección personal', añadió Hossain.

MSF, MUY PREOCUPADO POR LA SITUACIÓN

Médicos Sin Fronteras (MSF), que dirige varios centros de respuesta a brotes de enfermedades, afirmó por su parte, que se encuentran en alerta por la situación.

'MSF está extremadamente preocupado por cómo el COVID-19 podría afectar a todas las poblaciones vulnerables que viven en entornos precarios, incluyendo los rohinyás. (Éstos) ya están viviendo en condiciones difíciles y su acceso a la saludo está gravemente comprometido', dijo a Efe el portavoz de la organización en el país, Tariq Adnan.

MSF ha ampliado sus actividades de promoción sanitaria en los campos, explicó Adnan, quien recordó que los rohinyás ya han sufrido varios brotes de enfermedades en los campos como el sarampión o la difteria, lo que muestra su vulnerabilidad. EFE

am-daa/mt/dm

Recursos de archivo www.lafototeca.com Código de referencia: 8010051223, 8009887401, 8009887403

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