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El oficialismo sudafricano pide calma tras la detención del expresidente Zuma

Johannesburgo, 8 jul (EFE).- El Congreso Nacional Africano (CNA), gobernante en Sudáfrica desde la llegada de la democracia (1994), pidió hoy 'calma' a sus simpatizantes tras el encarcelamiento anoche del expresidente Jacob Zuma por negarse a declarar por corrupción.

'El Congreso Nacional Africano toma nota con respeto de la decisión del expresidente Jacob Zuma de acatar la orden de encarcelamiento emitida por el Tribunal Constitucional', destacó en un comunicado el partido en el que militó Nelson Mandela.

Dada la tensa situación generada en el seno del partido, muy dividido entre quienes aún apoyan con fervor a Zuma y sus detractores (más identificados con el liderazgo del actual presidente, Cyril Ramaphosa), el CNA pidió a sus miembros que 'permanezcan en calma' en un 'periodo difícil' para el antiguo movimiento de liberación y reiteró su compromiso con el 'imperio de la ley'.

Esta llamada a la prudencia busca suavizar los ánimos entre los afines al polémico expresidente, que desde la semana pasada le mostraron su apoyo concentrándose junto a su residencia -en algunas jornadas, formando auténticas multitudes pese a las restricciones por la covid-19- y amenazaron incluso con bloquear la entrada de la Policía si se presentaba a detenerlo.

Finalmente el exmandatario decidió entregarse pacíficamente él mismo alrededor de la pasada medianoche, justo al filo del plazo que tenía la Policía -según la orden de arresto emitida la semana pasada por el Tribunal Constitucional- para materializar su detención.

El expresidente pasó la noche en el penal de Estcourt, en la oriental provincia de KwaZulu-Natal, convirtiéndose en el primer presidente elegido en democracia encarcelado desde el fin del 'apartheid'.

PENA DE PRISIÓN POR NEGARSE A DECLARAR

Zuma, de 79 años, había sido condenado el pasado 29 de junio por el Tribunal Constitucional del país a 15 meses de prisión por negarse repetidamente a acatar las órdenes judiciales que le obligaban a testificar ante una comisión oficial que investiga la presunta corrupción ocurrida durante su presidencia (2009-2018).

El polémico exgobernante considera que esa investigación -conocida en Sudáfrica como la 'Captura del Estado'- y el juez que la lidera buscan destruir su legado.

Zuma -que fue forzado a dimitir en febrero de 2018 por su propio partido en medio de numerosos escándalos- ignoró las citaciones incluso después de que el Tribunal Constitucional especificara que eran obligatorias.

Esto activó un proceso por 'desacato', en el que el exmandatario también se negó a participar.

Lejos de retractarse, Zuma emitió varios comunicados asegurando que iría a la cárcel antes que a declarar y cuestionando la imparcialidad de los jueces.

Pese a ello, desde el dictamen de la pena la semana pasada, su equipo legal estuvo buscando infructuosamente vías para dejar en suspenso el inminente arresto.

Zuma asegura ahora que la estancia en prisión será una 'sentencia de muerte' por su avanzada edad, su estado de salud y la pandemia de covid-19 (enfermedad para la que no se ha inmunizado pese a haber podido acceder a la vacunación desde mayo).

En paralelo a este proceso, Zuma también está en juicio acusado de corrupción y otros cargos por supuestamente haber recibido sobornos en relación a un acuerdo armamentístico firmado por Sudáfrica con una empresa francesa a finales de la década de los años 90. EFE

ngp/lbg/jac

(foto)

Fehaciente, fidedigno y fácil. Agencia de noticias multimedia en español.