El Premio del Libro Alemán desata un debate sobre literatura y comercio

Rodrigo Zuleta

Berlín, 11 oct (EFE).- El Premio del Libro Alemán, que distingue a la mejor obra en lengua novela del año, ha desatado un debate sobre comercio y literatura, a escasos días de que se conozca el ganador del galardón de este año.

El debate lo levantó un artículo de la librera Petra Hartlieb sobre su trabajo como parte del jurado del premio en el que, dijo, tuvo que leer libros que 'no entendía y que no podía vender'.

El otro librero del jurado, Björn Lauer, confrontado con ello, le dijo, por correo electrónico que tenían que evitar juntos que esos libros, que en el artículo no identifican, fueran premiados.

Lauer y Hartlieb son los únicos libreros en un jurado del que además forman parte cinco críticos.

La mezcla ha sido desde que se creo el premio un intento por conciliar los intereses del gremio de los libreros con consideraciones meramente literarias y de hecho a lo largo de los más de diez años de historia del galardón no ha sido premiado nunca un libro que pueda considerarse como meramente comercial.

El artículo de Hartlieb, en el que cita la opinión de Lauer, ha hecho que algunos críticos salgan a las barricadas y ha abierto un debate acerca de si el galardón es una estrategia de ventas o si realmente es un premio literario.

'Hasta ahora el Premio del Libro Alemán era asumido también como un galardón literario. Si todo no es más que una estrategia de ventas habrá que verlo de otra forma', dijo el crítico de la emisora SWR 2, Carsten Otte.

'Si todo se dirige a que nos convirtamos sólo en instrumentos de los libreros en la medida en que informamos sobre el premio entonces como crítico literario tengo poco que ver con ello', agregó.

También Andras Platthaus, del Frankfurter Allgemeine Zeitung que en el pasado fue miembro del jurado, atacó el artículo de Hartlieb y sugirió que este tiende a confirmar temores de muchos críticos de que el premio se otorgue teniendo en cuenta más criterios comerciales que parámetros literarios.

En su propio artículo Hartlieb confiesa haber tenido dudas de si era una persona adecuada para el jurado y las disipa diciendo que no se trata del Premio Büchner, el premio más importante en lengua alemana para la obra completa de un escritor, ni del Premio Bachmann sino de un premio que otorgan los libreros alemanes

A ello ha respondido Rainer Moritz en el Neuer Zuricher Zeitung, sosteniendo que Hartlieb no ha entendido bien los estatus del premio que indican que se trata de un galardón para la mejor novela del año y no para aquella con mayores expectativas de venta

Mortiz pone ejemplos de autores que han recibido el libro con novelas sin formato comercial. Kathrin Schmidt, por 'No morirás'en 2009, ni Terezia Mora, por 'El monstruo' en 2013, ni Frank Witzel, que ganó en 2015 con una novela titulada 'El invento de la Fracción del Ejército Rojo por parte de un adolescente maniacodepresivo en el verano de 1969'.

El caso de la novela de Terezia Mora, experimental y atrevida hasta en la presentación gráfica del texto, muestra que el premio está abierto a una literatura de difícil salida para el público general.

El título de la novela de Witzel ya parece un desafío y el intimismo de la novela de Schmidt la aisla de las grandes discusiones sobre literatura y actualidad, lo que muestra que el criterio no ha sido.

Para muchos se trata de una discusión típicamente alemana, en la que se hace una separación bastante más drástica que en otros países entre la literatura de entretenimiento y la alta literatura.

Los críticos entienden que su tarea es defender cierta calidad literaria aunque eso implique contradecir los deseos de una amplia parte del público. En ese sentido, Moritz, en su respuesta a Hartlieb, dice que es un error creer que la única función de la literatura sea entretener.EFE

20191011 https://www.diariolibre.com

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