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El primer ministro libio defiende que las elecciones se celebren 'a tiempo'

Trípoli, 21 oct (EFE).- El primer ministro interino libio, Abdul Hamid Debaibah, insistió hoy en que el objetivo del Gobierno Nacional de Unidad interino que lidera es celebrar las elecciones presidenciales y legislativas en la fecha establecida e instó por ello a la comunidad internacional y a los ciudadanos libios a ayudar para que las urnas estén listas y se pueda acudir en masa el próximo 24 de diciembre.

En el discurso de apertura de la 'Iniciativa para la Estabilización de Libia', primera reunión de alto nivel internacional que se celebra en el país norteafricano desde el inicio de la actual guerra civil, el dirigente indicó que es asimismo crucial que cese la injerencia extranjera y que salgan todos los mercenarios extranjeros que los antiguos gobiernos rivales contrataron en los años pasados.

'Apoyamos los esfuerzos que realiza el Alto Comité Electoral para que (los comicios) tengan lugar en la fecha señalada. Pido a todos los libios una amplia y activa participación', señaló.

Las palabras de Debaibah no coinciden con otras atribuidas esta semana por la prensa local al líder del Consejo Presidencial interino, Mohamad al Menfi, partidario de posponer los comicios hasta que no se logre una verdadera reconciliación nacional.

Al Menfi, designado el pasado marzo al igual que Debaibah a través de un organismo creado ex profeso por la ONU, insiste, igualmente, en que es necesario que los comicios estén bien organizados y conciten el consenso para que sean creíbles.

Quienes defienden que se celebren en la fecha fijada advierten de la posibilidad de que el aplazamiento se convierta en algo definitivo.

En el fondo de la disputa está el punto que permite a cualquiera que haya ostentado un cargo político o militar a concurrir como aspirante siempre que haya renunciado a su posición con tres meses de antelación, requisito que facilita la posible entrada en la carrera electoral del controvertido mariscal Jalifa Hafter, líder del Ejército en el este y verdadero hombre fuerte del país.

Hafter renunció de forma provisional a su cargo el pasado 22 de septiembre en una maniobra que apunta hacia su posible deseo de concurrir a las elecciones.

Semanas atrás, el Parlamento en Tobrouk, tutelado por el mariscal, aprobó una nueva ley electoral que entregó a la ONU para la celebración de los comicios.

Días después, la ley fue rechazada por el Consejo de Estado (Senado) basado en Trípoli, que presentó otra ley como alternativa.

MERCENARIOS EXTRANJEROS

En un centro de convenciones engalanado por dentro y por fuera, y ante decenas de ministros y representantes internacionales, la ministra libia de Asuntos Exteriores, Najla al Mangoush, pidió, por su parte, que cesen las injerencias extranjeras y la salida de las fuerzas mercenarias foráneas.

'No existe otro camino que el respeto total al principio de no interferencia. Se deben aplicar políticas de disuasión para quienes pretenden intervenir en la soberanía de otro estado', señaló.

Durante los años en los que Hafter extendió su poder en el resto del país y levantó un infructuoso asedio a la capital, incorporó a sus filas a miles de mercenarios sudaneses, chadianos, árabes, europeos, sirios y rusos, y en particular a la Compañía Privada de Seguridad Militar (PSMC) 'Wagner Group', a la que se asocia con el Kremlin y que se hizo famosa y temible en las guerras de Ucrania y Siria.

Por su parte, el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) sostenido por la ONU en Trípoli se defendió con la ayuda del Ejército turco y con miles de mercenarios sirios reclutados por Ankara entre los grupos salafistas de oposición a la dictadura de Bachar al Asad. EFE

mak-jm/jgb

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