En la cuna de Rafic Hariri, el capítulo de su asesinato está cerrado
Isaac J. Martín
Sidón (Líbano), 19 ago (EFE).- Tras quince años de espera, en las calles de Sidón, la ciudad natal del asesinado ex primer ministro Rafic Hariri, la sentencia que ha encontrado culpable del crimen a un presunto miembro del grupo chií libanés Hizbulá ya no sabe a nada, allí solo se cierra un capítulo de la historia del Líbano.
El largo bulevar de Rafic Hariri lleva al mercado antiguo de Sidón, a unos 50 kilómetros al sur de Beirut. Algunas fotografías de Rafic y su hijo Saad cuelgan de los edificios de piedra de la ciudad mediterránea en la que su población, predominantemente musulmana suní, ha quedado descontenta con el fallo.
'¿Una?¿Una persona ha matado a toda esa gente?¿Eso es creíble? Todo esto es una mentira (...). Este caso ya se debería haber cerrado', dice a Efe Nahida Abou Dahr, de 62 años, sentada en uno de los puestos del zoco histórico.
SENTENCIA EN EL PEOR MOMENTO
Han tenido que pasar quince años del asesinato de Hariri y 21 personas más para que el Tribunal Especial para el Líbano (TEL) responsabilizase ayer a uno solo de los cuatro acusados, el presunto miembro de Hizbulá Salim Jamil Ayyash, como 'culpable de todos los cargos'.
La Justicia no logró recabar las pruebas suficientes que vinculasen 'directamente' al Gobierno sirio o a la cúpula de Hizbulá con el atentado contra Hariri en el corazón de Beirut que conmocionó al mundo entero y provocó manifestaciones masivas por las calles libanesas y fuertes presiones internacionales, que llevaron a la retirada de las tropas sirias después de tres décadas de presencia militar.
'Quince años de juicio pagado con el dinero del Gobierno, y el Gobierno ni ha reparado las casas de las personas ni ha dado comida o medicinas', afirma la mujer en alusión al destrozo causado por el suceso del pasado 4 de agosto en el puerto de Beirut que mató a 181 personas.
Rafic Hariri nació el 1 de noviembre de 1944 en la ciudad portuaria de Sidón, la tercera en importancia del Líbano, donde vivió y cursó sus estudios elementales hasta acudir a la Universidad a Beirut.
Hariri 'ha hecho mucho por nosotros y por eso lo mataron, no quieren que el país evolucione', asegura la seguidora de Rafic, aunque critica la actuación de su hijo Saad, primer ministro hasta que dimitió el pasado octubre tan solo doce días después del inicio de las protestas del 17 de octubre.
Saad, que viajó ayer a La Haya para asistir al juicio y regresó por la noche a Beirut, aceptó la sentencia y afirmó que se terminó 'la época de los asesinatos políticos cometidos con impunidad' y que Hizbulá 'tendrá que hacer sacrificios' para hacer cumplir la sentencia.
Ayer, tras conocerse la sentencia, no hubo ningún tipo de escaramuza entre los seguidores de ambas partes en el país, que sufre ahora la destrucción de su capital y la peor crisis económica desde el fin de la guerra civil (1975-1990).
SOLO HABLADURÍAS
En el centro de Sidón el nombre de Hariri se puede leer en muchos lugares. Está hasta en la entrada de la urbe en la Mezquita Hajj Bahaeddine Hariri, la más grande del Líbano y dedicada al padre de Rafic, que murió en 1999.
Y aunque se haya revivido por unos días el nombre de Rafic, los ciudadanos no esperaban nada del fallo, que solo había creado expectación para unos pocos.
'El veredicto anunciado ayer no lo consideramos ni un veredicto, era algo que ya escuchábamos antes del fallo (...), solo ha habido chácharas en las calles, nada más ni nada menos', afirma a Efe Abou Ibrahim, de 55 años.
Aunque la vista estaba puesta en los partidarios de Hizbulá y sus aliados, ayer no hubo manifestaciones. El líder del grupo chií proiraní, Hasan Nasralá, había pedido que se ignorase el resultado de un proceso que consideró 'politizado'.
Analistas temen que este fallo pudiera abrir viejas heridas del pasado y provocar más tensión sectaria entre los musulmanes suníes y chiíes en un país que es un mosaico de 18 comunidades religiosas.
'Dios sabe lo que esté pasando bajo la mesa, quizás había otro veredicto que no querían anunciar por el interés del Líbano', señala.
Por su parte, Rima Tarabay, asesora de Rafic Hariri durante trece años, aseguró a Efe que 'quizás, Rafic Hariri haya muerto en vano', pero consideró como una 'primera piedra' el fallo del juicio porque ahora 'todo crimen político podría ser enviado a la Justicia'. EFE
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