Ennahda abre una negociación compleja en varios frentes en busca de gobierno
Javier Martín
Túnez, 4 nov (EFE).- El partido conservador de tendencia islamista Ennahda, vencedor de las elecciones legislativas en Túnez el pasado 6 de octubre, ha abierto una negociación compleja en varios frentes para tratar de formar un gobierno estable que permita afrontar la grave crisis económica y social que atraviesa Túnez ocho años después del triunfo de la revolución.
Así se lo confirmaron a Efe este lunes responsables del partido, que admitieron que ya existen contactos con otras fuerzas con representación parlamentaria como La Corriente Democrática, el partido de tendencia socialdemócrata que lidera el abogado Mohamad Abbou, tercera fuerza con 22 diputados, y el Movimiento Popular, formación de izquierdas, igualmente de tendencia panarabista nacionalista, que logró sumar 16 escaños.
Con ambos se ha comenzado a trabajar en un 'programa de gobierno' que coloca la lucha contra la pobreza y la corrupción, dos de las más pesadas herencias de la dictadura que la revolución no ha sido capaz de resolver, en el centro de una negociación con diversas aristas, explicaron.
También se han abierto vías de acercamiento con la Coalición Al Karama, partido de tendencia igualmente religiosa pero considerado mucho más conservador (cuarta fuerza parlamentaria con 21 escaños) y la Unión Popular Republicana, formación nacionalista populista que lidera el médico y escritor Lofti Mraïhi, que apenas cuenta con tres diputados.
Con el eventual apoyo de todos ellos, Ennahda, primera fuerza en la cámara con 52 escaños, aun necesitaría el apoyo de cinco diputados más para llegar a los 109 que marcan la mayoría absoluta en un Parlamento que ha quedado muy fragmentado tras el maratón electoral que ha sacudido el país, con tres votaciones entre el 15 de septiembre, primera vuelta de las presidenciales, y el 13 octubre, fecha del desenlace de las mismas.
Algunos analistas locales creen que la formación podría apostar por una coalición más sólida incluyendo a la formación Tahya Tunis (Viva Túnez), del primer ministro, Yousef Chahed, con el que ha gobernado en los últimos cuatro años y que aportaría 14 diputados más.
Otros creen, sin embargo, que la formación islamista podría buscar otras alianzas para eludir aquellos que se oponen al continuísmo tras una legislatura, la de Chahed, caracterizada por la inestabilidad social y el agravamiento de una crisis económica que ha disparado la inflación, incrementado la deuda, fracasado en las reformas exigidas desde el exterior y espoleado tanto el paro juvenil como la emigración, legal pero también clandestina.
En el Parlamento existen en la actualidad una docena partidos con entre uno y tres escaños que podrían ser atraídos a la coalición a cambio de ciertas concesiones, y un total de 12 'independientes', recuerdan estos mismos analistas.
'Ennahda tiene dos opciones: hacer algo nuevo con lo viejo, es decir, aplicando la misma política de consenso de cambiar todo para que nada cambie. Recurrir al clientelismo y su corolario, el oportunismo, para atraer a toda la clase política. O apostar por la política de tierra quemada, por ese cambio y la transparencia en la gestión pública que demandó la sociedad en las pasadas elecciones', explica el analista tunecino Hedi Ben Abbes.
Para la primera, argumenta, los partidos con los que la formación ya ha comenzado a negociar parecen los más apropiados, en particular con 'su aliado Tahya Tounis y los oportunistas de todo tipo que abundan en este neopartido que tiene la filtración y la intimidación en la médula de su estrategia'.
'Ennahda todavía puede manipular, hacer todos los trucos que conoce, pero solo logrará retrasar la fecha de la llegada del estado de derecho, y por ello se arriesga a pagar un alto precio cuando ese día llegue ¿Continuará sosteniendo el sistema inoperante, peligroso y corrupto o se atreverá con el cambio inevitable hacia el estado de derecho', se pregunta Abbes, quien no confía en la audacia de los islamistas.
De momento, todo es una incógnita y una sucesión diaria de rumores, como los que apuntan a que incluso estaría negociando en secreto con miembros de 'Qalb Tounis', segunda fuerza en la Cámara y partido del controvertido magnate populista de la televisión Nabil Karoui, que perdió las presidenciales en segunda vuelta tras pasar gran parte de la campaña en prisión preventiva acusado de evasión fiscal y blanqueo de dinero.
Tanto 'Qalb Tounis' como Ennahda han dicho en público, sin embargo, que su asociación es imposible.
La formación conservadora islamista tendrá un mes para formar gobierno desde que se lo encargue de manera oficial el nuevo presidente de la República, el nacionalista conservador Kaïes Said.
En caso de que fracase en su intento de forjar una mayoría de gobierno, el mandatario puede encomendar la tarea a cualquier otra persona, que tendrá igualmente un mes de plazo antes de la convocatoria de nuevas elecciones. EFE
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