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Esperando el anuncio que no llega

Jorge Fuentelsaz

Wilmington (EEUU), 7 nov (EFE).- Zach Rossetti no ha podido fumarse hoy tampoco el cigarro que se reserva para cuando el candidato demócrata Joe Biden anuncie su victoria en las reñidas y atípicas elecciones presidenciales estadounidenses, que mantienen al país en vilo desde hace tres días.

Los mismos días que Zach lleva acercándose al parking del centro de convenciones Chase Center en Wilmington (Delaware) con la intención de escuchar a Biden proclamar una victoria que parece tocar con la punta de los dedos, pero que todavía depende de los resultados de cuatro estados clave, donde el recuento se ha alargado y enredado con las acusaciones de fraude lanzadas por el presidente Donald Trump y su ofensiva legal para frenarlos.

Hoy tampoco ha podido ser, el entusiasmo con el que amanecieron los demócratas después de que Biden tomara la delantera en los conteos parciales de votos en Georgia (republicana desde los años 90) y Pensilvania se fue rebajando a medida que se fue haciendo más evidente que el día se agotaba sin que se fueran a anunciar los resultados definitivos de esos dos estados o de Arizona y Nevada, donde Biden también lleva la delantera.

'Espero que Biden gane. Quiero decir, llevo aquí desde el miércoles y tengo la intención de esperar el tiempo que sea necesario, pero ahora el cigarro está en pausa para cuando anuncie que es el presidente electo de los Estados Unidos', comenta sentado sobre el capó de su coche, con una sonrisa y envuelto en una bandera de la campaña del candidato demócata.

No le importa no poder acercarse al edificio donde Biden pronuncia sus discursos, ni siquiera que no haya pantallas o altavoces desde donde seguir las palabras del candidato, solo ha venido a mostrar su apoyo y a celebrar la victoria.

'Si gana, espero que empiece el proceso de curación en el país. Estamos tan divididos ahora mismo en Estados Unidos, que nos podrían empezar a llamar los Estados Divididos de América, y creo que Joe Biden y (la candidata a vicepresidenta) Kamala Harris van a empezar a juntarnos de nuevo', agregó.

EL HIJO DE UN VETERANO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

James Veil tiene 66 años y camina con mucha dificultad apoyándose en la silla que ha traído para sentarse, mientras espera la llegada de Biden, a quien apoya porque, según sostiene, nunca había visto el país tan mal como ahora.

'Se ha llegado a un nivel de fealdad y de vicio, incluso diría de maldad que nunca creí que fuera posible', reconoce Veil antes de asegurar que él ha venido a mostrar su apoyo a Biden aquí, al igual que su padre estuvo entre los primeros que desembarcaron en Normandía en el 'Día D' durante la Segunda guerra Mundial 'listo para dar su vida contra lo que estaba ocurriendo'.

'80 años después, y de una extraña manera, ya que yo nunca tuve que ir a una guerra de manera física, me siento con la obligación de mostrar mi apoyo a su liderazgo, sobre todo, por el que ha mostrado en los últimos dos días', cuenta con dificultades para respirar y quitándose la mascarilla a ratos para tomar aire.

Ahora, comenta, Trump se ha enemistado con los países que entonces y durante muchos años fueron socios y amigos de Estados Unidos.

'Yo también creo en que Estados Unidos debe venir primero, como dice Trump, pero de una manera totalmente diferente. Primero, sí, pero en coordinación en todo lo posible con sus aliados y contra sus enemigos', concluye.

SU PRIMER VOTO

Ella Maloney y Alex Recaldi han votado por primera vez en unas elecciones presidenciales y lo han hecho por Joe Biden, cuyo nombre se puede leer en la publicidad que descansa en su regazo, mientras esperan pacientemente la llegada del candidato demócrata sentadas en unas sillas portátiles en un trozo de césped del estacionamiento.

Son amigas desde el instituto y han venido juntas desde Filadelfia con la esperanza vana de que Biden pudiera cantar victoria.

'Creo que muchos de nosotros estamos preocupados, especialmente los jóvenes. Me pregunto hacia dónde se dirige esto, hacia dónde nos dirigimos como país. Somos el hazmerreír de la comunidad internacional en este momento y eso nunca es divertido, así que espero que las cosas mejoren con una persona más empática como presidente', dice Maloney.

Recaldi cree que con Biden tampoco se verá un cambio radical en la política, pero al menos sí un mayor respeto y compasión.

'Nosotras simplemente tenemos la esperanza de recuperar nuestros ideales de democracia, y la esperanza de lograr algún progreso en el camino, incluso aunque sea muy pequeño', agrega.

LOS CINCUENTA DEL PARKING

Al igual que Zach, Joseph McNulty, lleva desde el miércoles viniendo al mismo lugar con la esperanza de escuchar a Biden anunciar que es el nuevo presidente de Estados Unidos.

Asegura que son un total de 50 seguidores de Biden los que se dan cita en el aparcamiento del centro de convenciones, y confiesa que ya se conocen los unos a los otros y que han formado 'una pequeña familia'.

'Hablamos de todo, y muchos no somos parecidos en nada, pero lo somos, porque somos humanos, respiramos el mismo aire y mantenemos la misma actitud positiva. Creo que Estados Unidos va ir por el buen camino', afirma McNulty, que tarda todos los días dos horas y doce minutos en llegar de su casa, en las 'montañas de Nueva Jersey', hasta Wilmington, donde casi 75 millones de votantes demócratas esperan desde el martes con impaciente ansiedad que Biden se imponga a Trump. EFE

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