'Estamos en el mismo barco', un grito de libertad de presos lusos en escena
Nacho Ballesteros
Lisboa, 25 ene (EFE).- 'Estamos todos en el mismo barco' es el título de una peculiar pieza de teatro creada por un grupo de reclusos portugueses que se subirán hoy al escenario de la Fundación Gulbenkian de Lisboa para representar una obra que es, a la vez, un grito de libertad.
Un grupo de 12 jóvenes reclusos de la prisión lusa de Leiria ha cogido papel y bolígrafo para dar vida a esta pieza teatral, que supone una metáfora de lo que viven día a día.
Por iniciativa propia, de la mano del proyecto Pavilhão Mozart/Ópera na Prisão, han abrazado una oportunidad que está permitiendo a grupos de reclusos compartir un espacio en el que han tomado todas y cada una de las decisiones.
Ellos son los guionistas de 'Estamos todos no mesmo barco' (Estamos todos en el mismo barco), los autores de los monólogos, de cada palabra y de cada canción de una obra que narra la aventura de doce marineros se ven atrapados en alta mar, atravesando tormentas y deseando salir y lograr la libertad, una completa metáfora de su experiencia.
Esta sensación de libertad, de tomar las riendas sin que nadie les imponga reglas y órdenes, les ha hecho adquirir un gran nivel de compromiso con el proyecto, con el caso de Mathieu como el mejor de los ejemplos.
Una historia propia de las películas es la que está viviendo este joven de origen francés, que, a pesar de haber recibido el pasado jueves la libertad condicional tras 10 años en la cárcel, no pensó ni un segundo en la posibilidad de abandonar a sus compañeros en su aventura teatral.
'El compromiso que tengo con ellos y la motivación de actuar' es lo que llevó a Mathieu a ir a ensayar como uno más, pero esta vez en autocar, separado de sus compañeros, libre, sin vigilancia y por voluntad propia, algo que realmente emociona, enorgullece y sorprende a David Rami, coordinador del proyecto.
'Hoy es el primer día que él está libre, podía ir directamente para su casa, lo que tiene ganas de hacer cualquier persona que sale libre después de diez años preso, y ha venido con nosotros', explica sorprendido Rami a Efe.
'Ha venido a estar sujeto de alguna forma a las mismas reglas a las que estaba sujeto, en el mismo ambiente, y no le importa, el pasa por encima de eso para continuar con nosotros, solo puedo admirarlo', asegura.
El director de la obra, Frederic da Cruz, asegura que es un trabajo también para los niños, que debe servir para la educación de las futuras generaciones, que vean que solo son jóvenes que merecen una segunda oportunidad, a los que 'hay que abrazar'.
'Lo primero que había que hacer era divertirlos, por lo que el primer día fui yo con un amigo mío a hacer una representación con máscaras y ellos dijeron: 'Nosotros también queremos hacer eso', les enganchamos', cuenta ilusionado.
En el ensayo previo al estreno, los asistentes han podido escuchar la música en directo que acompañará a la obra, y ver a unos jóvenes muy involucrados en la iniciativa, que cantaron, bailaron, hicieron acrobacias y, sobre todo, lo pasaron bien.
Desde el proyecto creen que este tipo de iniciativas ejemplifican lo que debe ser el sistema penitenciario del siglo XXI. No se trata, dicen, de orquestas o grupos de teatro que acuden a la cárcel a entretener a los reclusos, 'eso ya se hace en todo el mundo', si no darles la oportunidad de que sean ellos los protagonistas.EFE

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