Etiopía rechaza las amenazas de Egipto en la disputa por la presa del Nilo
Adís Abeba, 3 mar (EFE).- El Gobierno de Etiopía rechazó hoy las amenazas de Egipto de usar 'todo los medios necesarios' para salvaguardar sus derechos en el contencioso de la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) en el Nilo Azul.
La advertencia del Gobierno egipcio 'no es beneficiosa para nadie, excepto para arruinar las relaciones', afirmó hoy el ministro etíope de Asuntos Exteriores, Gedu Andargachew, en una rueda de prensa en Adís Abeba.
Gedu respondió así a una declaración de Ministerio de Exteriores de Egipto en la que el país árabe amenazaba con utilizar 'todos los medios necesarios' para proteger sus 'intereses' en la disputa de la presa, en una aparente referencia al posible uso de la fuerza.
'Etiopía ha estado construyendo la presa dentro de su territorio en un intento por desarrollar sus propios recursos para el desarrollo y la erradicación de la pobreza de su pueblo. Y eso está perfectamente dentro de los derechos de un país soberano', aseveró el jefe de la diplomacia etíope.
'Estamos construyendo la presa tomando todas las precauciones para no dañar significativamente a los países' ribereños del Nilo, insistió Gedu, acompañado por el ministro etíope de Recursos Hídricos, Seleshi Bekele.
El pasado 26 de febrero, Etiopía anunció que posponía indefinidamente su participación en las conversaciones con Egipto y Sudán sobre la GERD, a fin completar las consultas con las partes interesadas en su país.
El anuncio se produjo antes de la reunión tripartita que iba a celebrarse en Washington el 27 y 28 de febrero, bajo auspicio de Estados Unidos y el Banco Mundial (BM).
Además, el Departamento del Tesoro de estadounidense emitió el pasado viernes un comunicado en el que subrayaba que 'las pruebas finales y el relleno no deberían tener lugar sin un acuerdo' entre los tres países.
El ministro etíope de Recursos Hídricos señaló que su país ha pedido tiempo para zanjar 'asuntos por resolver' en las negociaciones, como el relleno del embalse y las operaciones en las épocas de sequía, pero que apuesta por la continuación del diálogo.
'A lo que Etiopía se opone es a los roles cambiantes de los Estados Unidos como facilitador o mediador. Solo aceptamos los papeles de los Estados Unidos y el Banco Mundial como observadores y queremos que se adhieran sólo a eso', indicó el ministro.
Como resultado de otra ronda de negociaciones en Washington, los tres países ribereños acordaron a finales de enero que la presa, la más grande de ese tipo en África, se rellenará de forma gradual.
Ese era uno de los asuntos que más discrepancias provocaba entre Etiopía y Egipto, porque El Cairo solicitó que se hiciera en varios años para limitar el impacto sobre el caudal del Nilo, mientras que Adís Abeba espera hacerlo en un periodo más corto una vez la Gran Presa del Renacimiento Etíope quede terminada en 2023.
El Cairo considera este proyecto una 'amenaza a la seguridad nacional' porque teme que reduzca mucho el caudal del río que llega al país árabe y que le proporciona en torno al 90 % del agua dulce, que llega a sus campos y presas desde Etiopía a través de Sudán.
Etiopía empezó la construcción de la presa en 2011 para garantizar recursos hídricos al país del Cuerno de África y planea exportar electricidad para generar riqueza e impulsar su desarrollo.
Egipto, Etiopía y Sudán acordaron en 2015 que la construcción de la presa -valorada en unos 5.000 millones de dólares (4.500 millones de euros)- no debía afectar a la economía, al caudal del río y a la seguridad hidroeléctrica de ninguno de los tres Estados ribereños, pero desde entonces han predominado las desavenencias. EFE

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