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Expresidente sudafricano pide otro retraso de juicio por corrupción en los 90

Johannesburgo, 19 jul (EFE).- El expresidente sudafricano Jacob Zuma (2009-2018) y sus abogados solicitaron este lunes un nuevo aplazamiento del juicio en el que está procesado por corrupción y otros cargos en relación a un acuerdo armamentístico firmado a finales de la década de 1990.

En una vista celebrada virtualmente por el Tribunal Superior de Pietermaritzburg (este) -una de las ciudades más golpeadas por la oleada de saqueos y disturbios masivos que vivió recientemente el país-, el abogado Dali Mpofu expuso que no poder celebrar actualmente vistas en persona por la situación de seguridad violaría el 'derecho' de Zuma a un 'juicio justo' y pidió retrasar nuevamente el proceso.

La defensa también incidió en reclamar la recusación del procurador del caso, Billy Downer, pero la Fiscalía sostuvo que Zuma solo busca 'desesperadamente' nuevas vías para aplazar su obligación de responder por los cargos.

La vista, enlal igual que el resto de partes implicadas Zuma comparecía virtualmente (en su caso, desde la prisión de Estcourt, en el este de Sudáfrica), acabó con el juez Piet Koen programando su dictamen para el día siguiente.

La de este lunes era, de hecho, la primera aparición pública del expresidente después de que se entregara, en la noche del pasado 7 de julio, para cumplir una condena de 15 meses por desacato judicial.

En esta causa, a Zuma se le imputan cargos de asociación ilícita, corrupción, lavado de dinero y fraude tras cerca de 800 operaciones supuestamente fraudulentas relacionadas con un acuerdo de armas millonario firmado a finales de la década de 1990 con la empresa francesa Thales.

En concreto, al expresidente se le acusa de haber recibido sobornos con la intermediación de un asesor financiero.

La imputación siguió un camino judicial muy complejo durante más de una década hasta que, en marzo de 2018, se le acusó formalmente.

Zuma había dimitido de la presidencia solo un mes antes, forzado por su propio partido en medio de múltiples escándalos de corrupción.

DISTURBIOS MASIVOS EN SUDÁFRICA

Las acusaciones contra Zuma por el caso del acuerdo de armas son las más avanzadas judicialmente, pero no las únicas que penden sobre el polémico expresidente.

Entre ellas destacan las de la 'Captura del Estado', una investigación en la que se le acusa de orquestar durante su gobierno un entramado corrupto que atravesaba todo el aparato público para beneficiar a su persona, a otros altos cargos y a empresarios afines.

En el marco de ese caso, Zuma se negó reiteradamente a testificar ante la comisión judicial oficial que lo investiga, lo que el 29 de junio pasado llevó al Tribunal Constitucional sudafricano a condenarlo a 15 meses de cárcel por desacato judicial.

Zuma, que alega que todas las acusaciones contra él son una persecución por motivos políticos, afirmó entonces que ir a la cárcel sería para él una 'sentencia de muerte' y su entorno advirtió de que habría agitación social.

Dos días después de su entrada en prisión, Sudáfrica comenzó a vivir varias jornadas de disturbios y de saqueos masivos.

Empezaron en forma de protestas de apoyo al exmandatario, pero después degeneraron en violencia generalizada, espoleada por los graves problemas socioeconómicos del país.

El Gobierno afirma que la oleada de disturbios, que dejó al menos 212 muertos y casi 3.500 detenidos, fue 'instigada' y planeada y se investiga si estuvieron implicadas personas afines a Zuma.

Además de estos casos, el exmandatario ya tuvo que devolver en 2016 medio millón de euros de dinero público que había usado de forma irregular para reformar su residencia privada. EFE

ngp/si

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