Flavia Company deja de escribir pero sí lo hará su heterónimo Andrea Mayo
Barcelona (España), 4 feb (EFE).- La escritora catalanoargentina Flavia Company anunció que deja de escribir definitivamente, aunque sí lo hará su heterónimo Andrea Mayo, que ha debutado con 'La planta carnívora', en la que aborda el tema del maltrato en pareja.
En una presentación telemática desde una cabaña rodeada de bosque al sur de la provincia de Buenos Aires, Company justificó la existencia de Andrea Mayo, porque 'cuando Flavia firmó la novela epistolar 'Magôkoro' tuvo la sensación de haber acabado su obra, porque ella misma decía que había escrito siempre la misma obra con muchos títulos'.
Hubo una primera transformación con el heterónimo Haru, autora en 2020 de 'Ya no necesito ser real', pero 'la obra de Flavia Company ya está concluida, ya se pueden publicar sus obras completas', señaló la autora.
'La planta carnívora' (Proa) comienza con una sentencia y toda una declaración poética de intenciones: 'A partir de ahora explicaré toda la verdad. A partir de ahora todo lo que explique será verdad', algo curioso viniendo de una Andrea Mayo que antes fue uno de los muchos personajes creados por Company.
'Andrea Mayo nació como un personaje de ficción y ahora explicará casos reales de los que tenga noticia, de lo que nosotros llamamos ahora realidad, es decir, desde la ficción habla de la realidad, que es lo contrario de lo que hacemos normalmente, desde la realidad construimos la ficción', apuntó la autora, a quien le interesa mucho 'el binomio realidad-ficción'.
Mayo quiere reflexionar sobre 'quién somos, cómo nos construimos', y precisamente Company ya había abordado la cuestión de la identidad en una de sus novelas publicadas, 'L'illa de l'última veritat'.
Señala la escritora bonaerense que Andrea Mayo no escribe como Flavia Company, sino que lo hace con su propio estilo: 'Andrea es más plástica y no tan claramente filosófica como Flavia, y también es más sintética y tiene más humor, aunque sea negro, más contestaria y provocadora'.
'La planta carnívora' indaga, según Company, en la crueldad humana, en 'los límites de las relaciones humanas de atracción sexual y amorosa que habitualmente denominan en la pareja, si bien son cuestiones que tienen que ver más con el poder que con la estima'.
Narra la relación tóxica y el maltrato de una mujer a otra mujer y de 'las muchas implicaciones psicológicas y secuelas que puede dejar'.
Estilísticamente está estructurada en 81 capítulos cortos, todos titulados '1', para dejar claro que 'la relación tóxica es un laberinto sin salida', divididos en nueve partes y con nueve cuentos entre ellas.
Ese entramado da como resultado 'una estructura circular cerrada con una pequeña grieta que permite salir de ese círculo destructivo que implica una relación como la de la novela', aclaró Company, que insistió en que 'no se trata de una historia autobiográfica, aunque la idea es real'.
Descarta Company entrar en conflicto con Andrea Mayo como hacía Pessoa con sus heterónimos a los que enfrentaba a través de la prensa, aunque hace unos días le afeara en Twitter que Mayo publicara su novela de debut el mismo día en que se reedita su novela 'Dame placer'.
La escritora quería tratar el tema del maltrato de manera desacomplejada, descarnada, con una construcción que permitiera reproducir las emociones de una persona que está cerrada, y también quería preguntarse cómo es posible que alguien aguante y alguien trate así a alguien; por eso prefiere hablar de 'presa en lugar de víctima'.
Y justamente 'la pandemia nos ha llevado a un uso de la virtualidad, que crea una sensación de irrealidad, que probablemente está conectada con la falta de empatía, porque ya no se ve a la gente y por eso hay un incremento del egoísmo'.
Considera Company que 'la toxicidad está relacionada con muchas cosas como el trastorno de límite o la educación emocional deficitaria que tenemos'.
Company/Mayo ya tiene en mente un par más de novelas y no descarta que algún otro de sus personajes se convierta en otro heterónimo, pero ahora está asentando las bases de Andrea y dándole el espacio necesario. EFE.

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