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Futura renuncia del canciller Talvi abre un 'impasse' en Gobierno de Uruguay

Concepción M. Moreno

Montevideo, 11 jun (EFE).- La futura renuncia del canciller de Uruguay, Ernesto Talvi, confirmada este jueves aunque sin fecha prevista, abre un 'impasse' en el Gobierno de Luis Lacalle Pou, que cumplió esta semana 100 días, marcados por la gestión de la pandemia de la COVID-19.

Según ha explicado el ministro este jueves, su vínculo con el mandatario es 'muy bueno' y por eso acordó con él el pasado martes pasar a 'otro rol en la coalición', que conforman Partido Nacional (PN, centroderecha), de Lacalle Pou; Colorado (PC, centroderecha), de Talvi; Independiente (PI, centroizquierda) y Cabildo Abierto (CA, derecha). Además, está el Partido de la Gente (PG, derecha), que no tiene ningún ministro.

EL PORQUÉ DE SU ADIÓS

Talvi ha cumplido un papel destacado en estos tres meses como ministro de Relaciones Exteriores, hasta convertirse en uno de los más valorados de todo el Ejecutivo tanto por la ciudadanía como a nivel internacional.

Es uno de los tres ministros 'colorados' de los 13 que tiene el Ejecutivo -los otros son el de Turismo, Germán Cardoso, y el de Agricultura, Ganadería y Pesca, Carlos María Uriarte-. Y una de las preguntas del día es si la Cancillería, a su marcha, también será para el PC.

'No se habló (sobre ello) desde el momento en que hablábamos de una posibilidad a futuro, no de un cambio inmediato. No voy a opinar sobre esto hasta que se concrete', explicó el canciller al respecto.

Su papel dentro del PC y una polémica sobre Venezuela pueden estar en el fondo de la futura renuncia de Talvi a la Cancillería.

Talvi llegó como 'outsider' al PC en las elecciones de 2019 y derrotó en las internas al histórico líder y expresidente Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000), quien, a pesar de ello, es una alargada sombra dentro del partido, tanto que se habla de él como el gran arquitecto de la coalición de Gobierno.

En los últimos tiempos han estado enfrentados, sobre todo a partir de que Talvi no aprobara la designación de un hijo del exmandatario, Julio Luis Sanguinetti, para un cargo público.

Sin embargo, el canciller ha querido restar valor a quienes hablan de disensión en el PC.

En este sentido, dijo este jueves que 'no hay diferencias políticas' y que 'en nada ha influido el distanciamiento momentáneo' entre Sanguinetti y él para la tarea legislativa del PC.

Un posible paso de Talvi al Senado -donde logró un escaño, ahora ocupado por una suplente- le daría una mayor fuerza política, entre pesos pesados como el propio Sanguinetti, el también expresidente (2010-2015) José Mujica o el líder de CA, Guido Manini Ríos.

Además, este fin de semana Talvi hizo unas declaraciones al diario local El Observador, en las que no quiso usar, en su posición de ministro, la palabra 'dictadura' para referirse al Gobierno de Venezuela.

'Este canciller no va a decir en este rol esa palabra (dictadura) y lo que yo piense personalmente respecto del régimen que gobierna Venezuela dejó de ser relevante en el momento en que asumí este cargo. Basta con mirar lo que pensaba cuando no era canciller, entonces ya van a saber lo que pienso. No cambié de opinión pero como canciller no corresponde que yo use esos términos', dijo.

Esta posición provocó la reacción contraria de varios miembros del Gobierno.

UNA GESTIÓN IMPECABLE

Con una pandemia que llegó al país casi al tiempo que el nuevo Ejecutivo (el Gobierno asumió el 1 de marzo y el 13 se conocieron los cuatro primeros positivos por COVID-19), la tarea del canciller ha estado marcada por ella, ya que afrontó la repatriación de uruguayos varados en todo el mundo y los corredores humanitarios, montados para el regreso de viajeros internacionales a sus países.

Sin duda, la gestión del caso del crucero australiano 'Greg Mortimer' elevó su figura a un plano internacional.

Uruguay permitió la evacuación de casi 300 personas de un barco cuyo pasaje estaba afectado por el COVID-19 y que debió desviar su rumbo entre Ushuaia (Argentina) y Las Palmas (España) para anclarse frente al puerto de Montevideo durante casi dos meses, después de que ningún país permitiera su atraque y descenso de viajeros.

Las imágenes de los viajeros australianos y neozelandeses, entre otras muchas nacionalidades, demostrando su amor a Uruguay y agradeciendo su labor a Talvi dieron la vuelta al mundo.

Además, bajo su Ministerio Uruguay apoyó la reelección del uruguayo Luis Almagro como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA); salió del canal Telesur, de Banco del Sur y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur); y regresó al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

Su trabajo como canciller se ha completado, fundamentalmente, con los contactos económicos y comerciales para favorecer las exportaciones uruguayas, especialmente en el momento actual.

Talvi ha repetido varias veces este jueves que 'sigue siendo el canciller', pero desde hoy se abre un compás de espera en el Ejecutivo, tanto por la fecha de su adiós como por el nombramiento de su sucesor. EFE

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