GNA anuncia avances militares en la costa oeste
Trípoli , 13 abr (EFE).- El llamado Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) sostenido por la ONU en Trípoli aseguró hoy que sus milicias lograron hoy importantes avances en el oeste de Libia, al expulsar de las ciudades de Sorman y Sabratah a las fuerzas aliadas del mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este y hombre fuerte del país.
Una fuente de Seguridad vinculada a la operación 'Volcán de la Ira', en la que participan el GNA y la ciudad-estado de Misrata, aseguró a Efe que el objetivo es llegar a la central petrolera de Mellitah, la más importante de la costa noroeste de Libia.
'Las fuerzas de Haftar han huído hacia la base de la Fuerza Aérea Al Wattia, al oeste del país', agregó.
El anuncio se produce apenas unas horas después de que el GNA anunciara, igualmente, la reconquista de la ciudad de Sorman, controlada por las Brigadas de Entrada Salafistas, aliadas del mariscal, tras un combate en el que habrían muerto tres milicianos rivales.
'Continuaremos en nuestra batalla para extender la autoridad del estado sobre todo el territorio libio', señaló, por su parte, el jefe del Consejo Presidencial del GNA, Fayez al Serraj.
La información no ha sido confirmada ni desmentida hasta el momento por las fuerzas en el este.
El portavoz de las mismas, general Ahmed al Mismari, sí confirmó, sin embargo, el derribo el domingo de un helicóptero en el estratégico área de Abu Grein, una localidad fantasma a medio camino entre Sirte y la ciudad-estado de Misrata -aliada del GNA- pero no la de dos drones de fabricación china vendidos por Emiratos Árabes Unidos que también anunció el gobierno rival.
'Perdimos, en las operaciones aéreas en Abu Qurain un aparato con tres miembros a bordo, Abd al-Salam al-Darsi, Khaled al-Ubaidi y Adel al-Zwi, que murieron', afirmó Al Mismari, que igualmente evitó confirmar la presunta muerte de 53 milicianos en los combates del domingo, 40 de ellos presuntos miembros de las fuerzas del este.
La capital atraviesa desde este fin de semana por la fase más severa e inhumana del asedio a la que le somete las fuerzas del mariscal Jalifa Hafter, tutor del gobierno no reconocido del este y hombre fuerte del país, privada de agua pero también de gas y de electricidad, con combates diarios y el riesgo de contagio del COVID-19.
El controvertido oficial, que cuenta con el apoyo de Rusia, Arabia Saudí, Jordania, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, lanzó su ofensiva el 4 de abril, con el secretario general de la ONU, Antonio Gutierres, de visita oficial en Trípoli para tratar de revitalizar el exangüe proceso de paz, en un mensaje diáfano a la comunidad internacional y al GNA, al que apoyan Turquía, Italia y Catar.
Desde entonces, la larga guerra civil ha devenido en el primer conflicto multinacional totalmente privatizado de la historia contemporánea, dominado por el pulso entre Rusia y Turquía y librado por decenas de milicias locales y grupos de mercenarios extranjeros.
Las combates han segado la vida de cerca de 1.700 personas -más de 150 de ellas esta semana-, alrededor de 17.000 han sufrido heridas y más de 150.000 se han visto obligados a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos en una guerra que libran también mercenarios rusos, sudaneses, chadianos y sirios, entre otros. EFE

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