Iglesia paraguaya pone el acento en la corrupción como factor de indignación
Asunción, 6 mar (EFE).-La jerarquía católica lamentó este sábado los violentos incidentes ocurridos en la protesta de la víspera en Asunción contra la gestión de la pandemia del Gobierno, y puso el acento en una indignación ciudadana ante factores como la 'corrupción en la administración de los recursos públicos'.
La Conferencia Episcopal Paraguaya pidió en un comunicado que se escuche 'la legítima indignación de la población', en relación a esa manifestación frente al Congreso que fue reprimida por la Policía con balines de goma y en la que se denunció la falta de medicinas para enfrentar la covid-19.
Y enfatiza que el ejercicio de la autoridad se debilita 'cuando la eficacia, la idoneidad, y la probidad moral de los que ocupan cargos no están a la altura de las exigencias', dice la nota.
'Un factor transversal es la corrupción en la administración de los recursos públicos, que indigna gravemente al pueblo, debilita la credibilidad necesaria para generar unidad, dificultando un diálogo nacional positivo y enfocado en soluciones para todos', señala la nota.
Asimismo, los obispos observaron que la actuación policial y los posteriores enfrentamientos, que dejaron una decena de heridos, se podrían haber evitado 'en el marco del civismo y de la estrategia inteligente de seguridad para identificar y reducir focos de alto riesgo'.
La CEP recuerda que 'reclamar pacíficamente a las autoridades es un derecho de la ciudadanía, que pide gestos, acciones y, sobre todo, resultados en la gestión pública con la provisión, en tiempo y forma, de los equipamientos, insumos y medicamentos que se requieren para hacer frente a las necesidades prioritarias de la población afectada por la enfermedad'.
La escasez de insumos médicos para la covid fue el eje de la protesta del viernes, precedida por otras de enfermeros con el mismo reclamo, que ese mañana le costó el cargo a Julio Mazzoleni, hasta entonces ministro de Salud.
Pese a su renuncia se mantuvo esa convocatoria, en la que se pidió la dimisión del presidente, Mario Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, y se denunciaron también casos de corrupción que salpican a su Gobierno, algunos en el ámbito sanitario.
Hace dos semanas el Indice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional posicionó a Paraguay como el segundo país más corrupto de Suramérica, solo adelantado por Venezuela, un ránking que el Gobierno paraguayo prefiere tomar con distancia.
La atención sanitaria es otra de las debilidades del país, desnudadas durante la pandemia, que ha dejado unos 3.200 muertes y en las últimas semanas una aumento sostenido de los casos que han desbordado los hospitales y ambulatorios.
Los principales partidos de la oposición se han sumado al repudio de la desproporcionada actuación policial del viernes y hoy reiteraron que trazarán estrategias para impulsar un juicio político a Abdo Benítez.
Esos partidos señalaron que se necesita un cambio de modelo para revertir la hegemonía del Partido Colorado, que tradicionalmente domina el escenario político del país.
No obstante Paraguay aguarda hoy una comunicación oficial por parte de Abdo Benítez en la que se espera anuncie cambios ministeriales como forma de desactivar la crisis.EFE
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