Inquietud por los civiles en el ataque militar de Etiopía en Tigray
Adís Abeba, 5 nov (EFE).- La Comisión Etíope de Derechos Humanos (EHRC) expresó hoy su inquietud por la amenaza que supone para la población civil la ofensiva militar que Etiopía emprendió ayer contra el gobierno díscolo del Frente de Liberación del Tigray (TPLF), partido que tiene el poder en la región norteña de Tigray.
En un comunicado, la EHRC declaró que está 'muy preocupada y sigue de cerca la situación de seguridad' en Tigray.
'La EHRC insta a las fuerzas de seguridad tanto federales como regionales a garantizar la seguridad de los civiles', subrayó el comisionado jefe de esta institución independiente defensora de los derechos humanos, Daniel Bekele.
La comisión pidió también que se asegure el 'acceso y apoyo humanitario' a los civiles en la región, que acoge, además, a 'varios miles de refugiados'.
El secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados, Jan Egeland, ya advirtió este miércoles de que 'el aumento de las hostilidades en la región de Tigray amenaza la seguridad inmediata de cientos de miles de personas'.
'Cualquier incremento de la violencia presagia una mayor desestabilización regional y un desastre humanitario', aseveró Egeland.
En la misma línea, Amnistía Internacional (AI) pidió a las autoridades federales y regionales garantizar que 'se protegen las vidas de la gente' y se respetan los derechos humanos.
El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, ordenó ayer una ofensiva militar contra el TPLF, en respuesta a un ataque cometido contra una base del Ejército etíope en Tigray, donde el Gobierno declaró el estado de emergencia por seis meses, aprobado hoy por la Cámara de Representantes del Pueblo (Cámara baja del Parlamento).
En una declaración emitida a última hora del miércoles, Abiy calificó la operación militar como un éxito y adelantó que continuará, pese a los llamamientos de la ONU o Estados Unidos a la contención y el cese de las hostilidades.
El mandatario no dio detalles sobre posibles víctimas en el conflicto, una situación difícil de comprobar de manera independiente porque el Gobierno federal ha restringido las comunicaciones por teléfono e internet en Tigray.
El presidente de la región de Tigray, Debrestion Gebremichael, avisó este lunes de que el Gobierno federal planeaba un ataque como castigo por celebrar en septiembre pasado unas elecciones parlamentarias, en claro desafío al Ejecutivo de Adís Abeba.
El Gobierno central había pospuesto la celebración de comicios en todo el país a causa de la COVID-19 y consideró ilegal la votación de Tigray.
El TPLF es uno de los partidos integrantes del oficialista y ya extinto Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF) que eligió en 2018 a Abiy, de la etnia oromo, como primer ministro tras décadas de gobiernos tigrays.
El TPLF rompió con el oficialismo después de que Abiy reformase el EPRDF y crease el Partido de la Prosperidad (PP), con el que se iba a presentar este año a las elecciones generales que finalmente se pospusieron por la pandemia de COVID-19.
Esta es la última crisis que vive el primer ministro y ganador del Premio Nobel de la Paz de 2019, que logró por contribuir al fin del conflicto entre Etiopía y Eritrea.
Abiy, de 44 años, ha impulsado importantes reformas en Etiopía, el segundo país más poblado de África, entre las que figura la amnistía a miles de presos políticos, la legalización de partidos opositores y el compromiso de celebrar elecciones.
Pero el mandatario también ha encajado críticas por no solucionar algunos problemas de raíz, como la falta de federalismo y las tensiones étnicas que han ocasionado olas de violencia. EFE

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