Instituto de Salud guatemalteco apuesta reducir la desnutrición 2,3 % al año
Guatemala, 4 dic (EFE).- El Instituto de Salud Incluyente de Guatemala aseguró este miércoles que es posible reducir la desnutrición crónica en el país con los índices más altos de Latinoamérica y el sexto del mundo, aplicando un Modelo Incluyente de Salud con el que consiguieron reducirla en un 2,3 % en cuatro municipios anualmente por cuatro años sostenidos.
Este modelo, aplicado por el propio Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social guatemalteco con la guía técnica del Instituto, consiguió reducir la desnutrición crónica en los municipios de Rabinal y Cubulco (al norte) y en Cuilco y Guineales (al occidente) del 65,1 al 56,1 % en solo cuatro años.
El Instituto demostró que esto fue posible alcanzar una meta inimaginable para un país que ha rebajado anualmente las tasas anuales en un 0,6 por ciento, sin la fórmula que propone el modelo: la reestructuración y reforzamiento de la atención primaria en salud, que cuenta con una brecha de 4.461 puestos de salud (que afecta a unas 11 millones de personas sin acceso primario).
Esta atención preventiva, también prevé la reducción de una brecha de centros de salud (el segundo nivel te atención sanitaria), que asciende a los 295 centros faltantes, lo que significa que unos 8,8 millones de guatemaltecos carecen de ese servicio público y se ven obligados a asistir al tercer nivel (hospitales) a veces por un malestar estomacal o un resfriado.
En una reunión privada con periodistas locales e internacionales, el Instituto abogó porque el futuro Gobierno implemente la primera etapa del modelo nuevamente después de que hubiese un retroceso durante la administración del actual ministro de Salud, Carlos Soto, con el gradual y progresivo aumento del presupuesto a ese Ministerio.
Sería alrededor de 76,6 millones de dólares durante los primeros tres años y, luego, durante su mantenimiento en años subsecuentes, que sería del 0,8 por ciento del PIB anual, y para 2025 -el primer año de la administración siguiente a la entrante- alcanzaría los 254,9 millones de dólares anuales, que representaría un gasto público en salud del 1,1 % del PIB.
Con la aplicación de este modelo, enteramente público, estiman una atención integral en la red de servicios públicos de 15,9 millones de personas.
El director del Instituto de Salud Incluyente y coordinador de Medicus Mundi en el país centroamericano, Juan Carlos Verdugo -que además fue viceministro de Salud 2017-2018 cuando el modelo pasó a ser política del Ministerio-, aseguró que el modelo 'puede tener un fuerte impacto en la atención universal de la población'.
Sería cambiar esa 'privatización por desgaste' de la Salud en Guatemala, como describió el esfuerzo político la coordinadora institucional de la entidad creadora del modelo, Lidia Morales, para transformar la Salud hacia un 'modelo promocional, preventivo, de curación y rehabilitación, basado en programas comunitarios, familiares e individuales'.
Estos programas, describió Verdugo, 'integran y horizontalizan toda la atención basada en derechos', desde 'la perspectiva del derecho a la salud, la pertinentcia intercultural, de la equidad de género y la armonía de la madre naturaleza'.
Estos cuatro municipios, donde los médicos del sistema público de salud establecieron una relación directa con las comunidades que integran cada localidad, generaron la confianza vital para la construcción de un modelo que apela, como lo establecieron los usuarios según un estudio lanzado por el Instituto, a la 'consejería' en cada caso.
El estudio, llamado 'La diferencia está en el cómo se hace: Análisis de la evolución de la desnutrición crónica en cuatros distritos de Salud con implementación del Modelo Incluyente de Salud en los años 2013-2017 en Guatemala', contó con el apoyo financiero de Medicus Mundi, el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Madrid, la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo y la Fundación para la Cooperación Internacional Salud y Política Social. EFE

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