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Intensa lucha de poder atiza ola de protestas búlgaras contra la corrupción

Vladislav Púnchev

Sofía, 12 jul (EFE).- Una ola de protestas ciudadanas contra la corrupción sacude a Bulgaria desde el pasado jueves, atizada por la escalada de tensiones entre el primer ministro búlgaro, el populista conservador Boiko Borisov, y el presidente del país, Rumen Radev, embarcados ambos en una intensa lucha de poder.

De momento, no se divisa el fin de la agitación social, con lo que la situación amenaza la estabilidad política del país más pobre de la Unión Europea (UE) en medio de la crisis causada por la pandemia de la COVID-19, justo cuando se registra un repunte del número de contagios diarios.

Una Fiscalía cuestionada por falta de independencia y relaciones con estructuras mafiosas, así como influyentes oligarcas vinculados a las más altas esferas del poder, constituyen el turbio y complejo trasfondo de varios incidentes que han subido de tono las tensiones en los últimos días.

PIDEN LA DIMISIÓN DEL GOBIERNO

Haciendo caso omiso a las recomendaciones para evitar la propagación del coronavirus, miles de búlgaros llevan tres días pidiendo en las calles de Sofía y otras ciudades del país la dimisión del conservador Gobierno de Borisov.

'Esta vez no cederemos hasta la victoria completa. Nos quedamos en la calle hasta la dimisión de este Gobierno corrupto', declaró anoche uno de los manifestantes a la emisora Nova TV.

Horas antes, el jefe del Estado había exigido también el cese de todo el Ejecutivo y del fiscal general.

'Los búlgaros se han rebelado contra la corrupción, la política del miedo, la extorsión fiscal, la inacción contra el robo, el pisotear la presunción de inocencia, el sofocar la libertad de expresión, las mentiras sin escrúpulos y la falta de justicia', dijo Radev en un inesperado discurso a la nación televisado.

'La salida de esta situación es solamente una: la dimisión del Gobierno y del fiscal general', subrayó el presidente.

BORISOV SE RESISTE

El primer ministro respondió con un mensaje donde se niega a dejar el poder en estos momentos debido 'únicamente' a su sentido de 'responsabilidad' para hacer frente a la seria crisis del coronavirus, puesto que la oposición socialista, cercana a Radev, sería 'incapaz de hacerlo'.

'Permaneceremos en el poder porque la oposición quiere destruir el Estado', declaró Borisov en un vídeo publicado anoche en su cuenta de Facebook.

EL DETONANTE: LA PLAYA DEL OLIGARCA

Una playa en la península de Rosenets, en el Mar Negro, fue escenario el 7 de julio de un incidente que despertó la indignación ciudadana por ser usada como propiedad privada por Ahmed Dogan, un millonario oligarca, a pesar de que la Constitución búlgara establece que todas las playas son públicas.

Se trató de una provocación de Hristo Ivanov, líder del partido opositor 'Da, Bulgaria!' (Sí, Bulgaria), quien intentó llegar al lugar por mar, en una patera. Pero cuando intentó bajar en la orilla, varios guardaespaldas armados se lo impidieron empujándolo brutalmente hacia el agua.

La acción fue transmitida en directo en la cuenta de Facebook de Ivanov y desató la indignación ciudadana, que aumentó momentos después, cuando el presidente del país afirmó que los guardaespaldas eran agentes del servicio nacional de protección, encargado de velar por la seguridad de los más altos funcionarios del país.

REGISTROS EN PRESIDENCIA

Al día siguiente, la Fiscalía general, dirigida por Ivan Geshev, aliado de Borisov y enemigo de Radev, llevó a cabo por sorpresa una operación policial sin precedentes al registrar la sede de la Presidencia, donde confiscó documentos y detuvo a dos asesores del jefe del Estado bajo acusaciones de tráfico de influencias y robo de secretos estatales.

En las redes sociales, la operación fue ampliamente criticada como una reacción de venganza por parte de Geshev, puesto que se considera persona cercana al oligarca Dogan y otros millonarios del país.

DOS BANDOS

Pocas horas después, centenares de ciudadanos se concentraron frente la Presidencia, 'no para defender al presidente sino para defender la democracia, la libertad y la justicia que faltan cada vez más en los últimos meses', según dijo a Efe uno de ellos.

El propio Radev apoyó la protesta con su presencia en la protesta. 'De nosotros depende sacar a la mafia del poder ejecutivo y de la Fiscalía', declaró el presidente, tras acusar a Geshev de valerse 'brutalmente de la mafia' para protegerse e intimidar.

Por el lado del Gobierno, miembros del partido GERB de Borisov acusaron a Radev de provocar una crisis política y convocaron su propia manifestación en apoyo a Borisov, y varios centenares de seguidores se congregaron delante de la sede del Gobierno, que se encuentra enfrente a la del presidente.

Es así como las fuerzas antidisturbios se vieron en dificultades a la hora de mantener separados a los manifestantes de ambos bandos, una situación que se repitió el viernes, cuando tanto el jefe del Gobierno como el presidente, lejos de buscar la calma, se unieron y animaron las protestas, uno de un lado, y el otro del otro.

Al final de ese día hubo incidentes violentos que se saldaron con varios heridos y detenidos.

No obstante, son más masivas las manifestaciones contra Borisov. Según la emisora BTV, el sábado eran decenas de miles los que pedían su dimisión, en una marcha en Sofía que transcurrió pacíficamente. EFE

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