Interceptadas 615 personas y devueltas a Libia en la primera semana de junio
Túnez, 8 jun (EFE).- Un total de 615 personas, en su gran mayoría procedentes del Sahel y otros países del África Subsahariana, fueron interceptadas en la primera semana de junio en aguas del Mediterráneo cuando trataban de viajar a Europa desde playas de Libia y devueltas a este país pese a estar considerado un 'puerto no seguro', informó hoy la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).
Entre ellas se contabilizan los 58 migrantes interceptados este lunes por la patrullera libia 'Obari' y llevados de vuelta a la playa de la que habían salido horas antes en la costa oeste del país, uno de los principales centros de operación de las mafias locales que se dedican al contrabando de diferentes productos, también de personas.
Los náufragos recibieron los primeros auxilios al llegar a los diferentes puertos y fueron después entregados a las entidades libias de migración antes de ser trasladados a centros de detención, cuyas condiciones han denunciado en diversas ocasiones las ONG que trabajan en el terreno, agregó la fuente.
Las organización, dependiente de la ONU, insiste, además, a las autoridades europeas a que cambien las políticas de migración para contener el drama de los migrantes y frenar el lucrativo negocio del tráfico de personas en la llamada 'ruta del Mediterráneo Central', la más mortífera del mundo.
Según la OIM, 10.711 personas -443 de ellas menores- han sido interceptadas por patrulleras libias en lo que va de 2021 y retornadas a ese país, solo un millar menos que en todo 2020.
Otras 188 más han muerto ahogadas y 487 han desaparecido en naufragios ocurridos en esta ruta, que conecta las playas de Libia con las costas de Italia y Malta.
A estas cifras hay que añadir a los cerca de 4.000 migrantes que han salido desde Túnez y los cerca de 150 que han perecido en naufragios frente a sus costas, algunos a bordo de botes que salieron de las playas del oeste de Libia y fueron empujadas por el mar y los vientos hacia el oeste.
ECONOMÍA CORSARIA
La semana pasada, la reconocida ONG Iniciativa global contra la delincuencia organizada transnacional (GI-TOC) advirtió que la economía corsaria, que articula el norte de África y el Sahel y ha experimentado un auge a raíz del alto el fuego acordado en Libia, y no la guerra, es, junto a la inestabilidad de las fronteras el principal motor de la migración irregular en el Mediterráneo Central.
De acuerdo con sus cifras, en 2018, fecha en la que aún no se había desatado la guerra que sacudió Trípoli entre abril de 2019 y noviembre de 2020, alrededor de 39.000 migrantes irregulares partieron de las playas del oeste libio, dominadas por mafias asentadas en las ciudades de Zawara, Zawiya y Sabratha, principalmente, 'frente a las poco más de 19.000 en 2019 y 28.000 en 2020'.
'Esto no significa que la guerra no contribuya a aumentar las salidas. La revolución Libia de 2011 sí fue un factor determinante, y es probablemente por eso por lo que muchos todavía piensan que las salidas aumentan cuando hay conflicto. Sin embargo, entran otros elementos en juego', subrayó. EFE
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