Jefe de la Policía filipina dimite acusado de proteger a agentes traficantes
Manila, 14 oct (EFE).- El jefe de la Policía de Filipinas y responsable de la 'guerra antidroga' lanzada por el presidente Rodrigo Duterte, Oscar Albayalde, dimitió este lunes tras enfrentarse a acusaciones de permitir hace seis años que agentes a su cargo revendieran drogas confiscadas.
'Después de reflexionar y considerar el asunto detenidamente, he llegado a la decisión de renunciar a mi cargo de jefe de la PNP (la Policía Nacional de Filipinas), de forma efectiva hoy', anunció Albayalde durante una ceremonia oficial retransmitida por televisión.
El hecho por el que se acusa a Albayalde ocurrió en 2013, cuando era jefe de la Policía de la provincia de Pampanga y trece agentes a su cargo aceptaron el soborno de un narcotráficante, detuvieron a otra persona en su lugar y además confiscaron más de 100 kilogramos de metanfetaminas que luego revendieron.
El pasado 19 de septiembre, durante una investigación del Senado sobre la reventa de drogas confiscadas, el político y expolicía Benjamin Magalong afirmó que Albayalde protegió a los agentes implicados en el caso e impidió que fueran expulsados del cuerpo.
Tres semanas más tarde, en otro testimonio ante el Senado, un jefe de la policía retirado afirmó que Albayalde le había confesado que había obtenido 'un poco de dinero' de la operación ilícita.
El ya exjefe de la Policía nacional, que sostiene su inocencia y afirma que las acusaciones están motivadas por un deseo de 'publicidad', se debía retirar el próximo 8 de noviembre, ya que cumplía los 56 años que prescribe la ley filipina para la jubilación de agentes de la policía.
La dimisión de Albayalde se ha producido después de que el presidente Rodrigo Duterte ordenara al ministro del Interior, Eduardo Año, que investigara el asunto.
Albayalde reemplazó en abril de 2018 a Ronald dela Rosa al frente de la Policía Nacional de Filipinas y de la 'guerra antidroga' lanzada por el presidente Duterte en 2016 y en la que, desde entonces, han muerto asesinadas más de 27.000 personas, según cálculos de la ONU que el Gobierno niega. EFE

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