Julio Anguita, el comunista que fue referente de la nueva izquierda española
Madrid, 16 may (EFE).- El histórico exdirigente español Julio Anguita, fallecido este sábado a los 78 años de una cardiopatía, llevaba desde 2003 alejado de la política activa, pero su influencia sobre las siguientes generaciones nunca se apagó, tampoco sobre la nueva izquierda española, que lo consideraba un referente y un ejemplo a seguir.
Abandonó la primera línea, pero no la militancia, primero como secretario general del Partido Comunista de España (PCE) y después como coordinador general de Izquierda Unida (IU), una coalición con la que aspiró a conquistar una mayoría en el país, y desde la que ejerció una gran influencia sobre dirigentes como Alberto Garzón y, sobre todo, Pablo Iglesias -lider de Podemos-, ambos miembros del actual Gobierno español.
También desde la retaguardia, en sus numerosos artículos, conferencias, libros y entrevistas quiso dejar bien claro que él seguía abanderando la defensa de los ideales comunistas y de su esperada III República a España.
Anguita (Fuengirola, Málaga) se definía a sí mismo como un combatiente en lucha por todo ello y reivindicó siempre la hoja de ruta por la que hizo discurrir al PCE y a Izquierda Unida.
No entendía que por pertenecer al espectro ideológico de izquierdas se diera por sentado su apoyo a los socialistas (PSOE) y sólo veía factible la vía para el acuerdo bajo una premisa que llegó a convertirse en su seña de identidad: 'programa, programa y programa'.
El rechazo a la política que abanderaba el expresidente socialista español Felipe González hizo coincidir en muchas ocasiones a Anguita y al entonces líder del conservador Partido Popular, José María Aznar, en unas críticas al presidente que intentaron desestabilizar su Gobierno.
Fue la que (en una denominación de la que siempre renegó) se conoció como 'la pinza' entre el PP e Izquierda Unida.
DE MONJE A ALCALDE
Córdoba era su ciudad. Aunque circunstancialmente viniera al mundo en Fuengirola (Málaga), Anguita, nacido en una familia de militares y guardias civiles y que de joven llegó a coquetear con la idea de ser monje carmelita, cursó magisterio y, se convirtió en alcalde cordobés en 1979, el primero comunista en una capital española tras la Guerra Civil.
Mayoría absoluta en las siguientes elecciones (lo que alimentó junto a su apariencia física el sobrenombre del 'califa rojo'), diputado autonómico por Andalucía, secretario general del PCE , coordinador general de IU y candidato a la Presidencia del Gobierno.
Escritor de obras de teatro, ávido lector de Santa Teresa y Fray Luis de León en su etapa juvenil y ganador de un premio por una redacción sobre José Antonio Primo de Rivera, el exlíder comunista confesaba haber llevado pistola.
'MALDITAS SEAN LAS GUERRAS'
Feliz con un menú sencillo de huevos fritos con ajo y tomate casero, uno de los momentos más duros de su vida fue cuando recibió el 17 de abril de 2003 la noticia de que su hijo mayor, periodista, había fallecido en Bagdad víctima de un misil iraquí mientras cubría la ofensiva de Estados Unidos en esa ciudad.
Anguita conoció la noticia justo antes de participar en un acto público. Lo mantuvo, subió al escenario, dijo que su hijo murió cumpliendo su deber y que él haría lo mismo, y lanzó un mensaje: 'Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen'.
Llevaba la política en las venas, una política que le dio satisfacciones, disgustos y una sensación de que la simpatía que le trasladaban a menudo, no se tradujo electoralmente.
'Me mitificaron, me llamaron mesiánico. Tal vez he sido el político que más he estado en las hornacinas pero menos en las urnas', dijo entre dolido e irónico con ocasión de la presentación de uno de sus libros, 'El tiempo y la memoria'.
Una obra en la que plasmó cómo se veía a sí mismo: 'Soy hijo de mi tiempo, contradictorio'. EFE

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