La cara B de Lewandowski
Juan José Lahuerta
Madrid, 14 jun (EFE).- Mientras que en el Bayern Múnich Robert Lewandowski gobierna con puño de hierro las estadísticas goleadoras en Europa, en Polonia sufre un atasco preocupante para su selección, que no consigue amoldarse al juego de su figura y desaprovecha un filón cada vez que afronta una gran competición internacional.
El delantero del combinado dirigido por Paulo Sousa inició con mal pie la Eurocopa. Eslovaquia, teóricamente el rival más débil del grupo de España, sacó petróleo de un partido marcado por la expulsión a media hora del final del ex sevillista Grzegorz Krychowiak cuando Polonia empataba 1-1 e iba lanzado a por la victoria.
La salida del campo de Krychowiak volteó la situación y Eslovaquia, con el tanto de Milan Skriniar, hizo el 1-2 definitivo con el que sorprendió a Polonia en el estreno de dos de los rivales de España en el grupo E de la Eurocopa.
La contribución de Lewandowski, tanto antes de la expulsión como después, fue prácticamente nula. De nuevo, falló con Polonia y acusó la ausencia de jugadores con un nivel parejo a sus compañeros del Bayern para recibir pelotas claras. Salvo Piotr Zielinski, prácticamente el único jugón del cuadro centroeuropeo, el resto mantiene un perfil más combativo que técnico. Y, así, Lewandowski es un islote en ataque.
A falta de mínimo dos partidos, el siguiente contra España, el jugador franquicia de Polonia mantiene con su selección el mismo perfil de siempre. Desde que debutó en 2008, se ha atascado en las grandes competiciones. Sus números, no son ni de lejos los que históricamente ha firmado en sus clubes.
Lewandowski jugó la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012 y la de Francia 2016 así como el Mundial de Rusia 2018. No consiguió llevar a su selección al Mundial de Sudáfrica 2010 y al de Brasil 2014. En total, entre Eurocopas y Mundiales, Lewandowski, con el choque frente a Eslovaquia incluido, ha disputado doce partidos.
En ninguno fue sustituido y acumula 1.140 minutos incluidos dos duelos con prórroga. Sus goles han sido escasos: sólo un par. Uno se lo hizo a Grecia en 2012 y otro a Portugal en 2016. En el resto de encuentros, luce el vacío.
Contra Eslovaquia solo remató tres veces. Un par en la primera parte y otra en un lanzamiento errático de falta en la segunda. En ocasiones, para tocar la pelota, tuvo que bajar casi hasta el centro del campo para alejarse de su hábitat natural. Sus compañeros apenas le abastecieron de balones peligrosos.
Esa es la cara B de Lewandowski, la de la resignación en una selección sin tanta calidad como los nombres con los que se junta en en Bayern. Sus 48 tantos en 40 partidos oficiales en el conjunto alemán este curso no se han extrapolado al inicio de una Eurocopa en la que el delantero polaco tendrá difícil brillar igual que en su club. EFE

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