La derecha portuguesa, susto o muerte
Cynthia de Benito
Lisboa, 7 oct (EFE).- Las cartas han quedado boca arriba en Portugal: la derecha de siempre no resiste el embiste de los socialistas y el desgaste ha llegado al límite. Con los peores resultados en décadas, agotados y sin discurso, la oposición conservadora oscila ya entre susto o muerte.
Ha sido necesaria una estrepitosa derrota para que sea diáfano lo que venían anunciando sondeos y varias elecciones municipales, europeas y regionales en los últimos cuatro años, que la derecha perdía fuerza para convencer.
El despertar ha acabado por llegar en una noche de elecciones legislativas que certificaba la holgada victoria de los socialistas, con un 36 % de los votos, y unos buenos resultados para sus socios de izquierda radical, que pueden alcanzar un nuevo acuerdo.
Y en la derecha tradicional, catástrofe.
El Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), registró los peores resultados desde 1983, ocho puntos por debajo de los socialistas, una noticia que recibían en silencio sepulcral en la sede de la formación, pero que su líder, Rui Rio, no admite.
'El PSD dio un paso al frente para reconquistar la confianza de los portugueses', aseguraba en una declaración con tintes kafkianos en la que llegó a decir, para perplejidad de la prensa, que pese a perder doce diputados con respecto a 2015 había obtenido resultados similares.
'¡No hay ningún desastre!', casi gritó ante sus militantes Rio, cuya sangría de votos ha sido una constante desde que se hizo con las riendas del PSD en enero de 2018.
Y mientras, el democristiano CDS-PP vivía un funeral. El partido que hace dos años quería superar al PSD como primera opción de la derecha pasaba de 18 a 5 escaños al reunir el 4,25 % de votos, su peor marca histórica.
No quiso prolongar la agonía su líder, Assunção Cristas, que dimitía cuando el escrutinio apenas sobrepasaba el 50 % y abandonaba precipitadamente la sede.
Su salida en un coche oscuro en completo silencio se ha convertido en una metáfora de la marcha de una derecha agotada, que pierde en total 25 escaños tras pasar cuatro años incómoda y sin encontrar su lugar ante los éxito económicos de António Costa.
'Hay una percepción de que la derecha no está siendo eficaz en la oposición', destaca a Efe Isabel David, profesora del Instituto Superior de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Lisboa, que subraya que la izquierda ha arrebatado la principal baza de los conservadores: la gestión económica eficaz.
Así, los avisos de que con la izquierda venía el diablo han caído en saco roto ante el descenso histórico del desempleo y el déficit, la subida de salario mínimo y el crecimiento del país por encima de la media europea.
Ha sido tan complicado de digerir que la derecha no ha atacado ni siquiera por la grieta evidente de esta legislatura, la austeridad que buena parte de la sociedad portuguesa sigue sufriendo para poder cuadrar las cuentas macroeconómicas.
Resultado: desgana de los electores conservadores, que no han entendido por qué con este paisaje el PSD, líder de la oposición, se muestra disponible para pactos con Costa.
Tampoco por qué el CDS presenta en solitario mociones de censura que sabe condenadas al fracaso por su irrelevancia parlamentaria.
La sensación era que nadie hacia oposición al primer ministro.
A partir de ahora harán menos, concentrados como están de momento en sus crisis internas, con el CDS a la búsqueda de nuevo líder y el PSD afilando cuchillos contra Rio, a quien siempre se cuestionó internamente.
'Los críticos nunca se callaron, y la posición de Rui Rio queda muy debilitada', comenta David.
A la espera de la catarsis que seguirá necesariamente a este susto, el descenso de los conservadores tradicionales abre la puerta a dos nuevas formaciones que aumentan la desintegración de la derecha.
La primera, la extrema derecha de Chega (Basta, en portugués), que consigue su primer diputado, y la otra, Iniciativa Liberal, también con un escaño.
Era impensable hace cuatro años; ésta es la parte de muerte. EFE
EFE