La 'economía corsaria' es el motor de la migración irregular, advierte ONG
Túnez, 2 jun (EFE).- La economía corsaria, que articula el norte de África y ha experimentado un auge a raíz del alto el fuego acordado en Libia, junto a la inestabilidad de las fronteras son el principal motor de la migración irregular que va desde el Sahel a Europa a través de la ruta del Mediterráneo Central, la más mortífera de Europa, ha advertido la reconocida ONG Iniciativa global contra la delincuencia organizada transnacional (GI-TOC)
En su último análisis sobre seguridad, migración y desarrollo en la región, la organización insiste en que 'la relativa calma ha mejorado las perspectivas para los contrabandistas. La tendencia de aumento de las salidas que notamos por primera vez en 2020 se ha mantenido y ampliado en el primer trimestre de 2021'.
'En nuestro último informe detallamos claramente cuán perturbadora fue la guerra para las operaciones de contrabando, particularmente las operaciones costeras al oeste de Trípoli. Esto se refleja en las estadísticas', explica a Efe Mark Micallef, director del Observatorio para el norte de África y el Sahel.
De acuerdo con sus cifras, en 2018, fecha en la que aun no se había desatado la guerra que sacudió Trípoli entre abril de 2019 y noviembre de 2020, alrededor de 39.000 migrantes irregulares partieron de las playas del oeste libio, dominadas por mafias asentadas en las ciudades de Zawara, Zawiya y Sabratha, principalmente, 'frente a las poco más de 19.000 en 2019 y 28.000 en 2020'.
'Esto no significa que la guerra no contribuya a aumentar las salidas. La revolución Libia de 2011 sí fue un factor determinante, y es probablemente por eso por lo que muchos todavía piensan que las salidas aumentan cuando hay conflicto. Sin embargo, entran otros elementos en juego', subraya.
'En términos generales, la atención internacional, las sanciones de la ONU, la mirada de la prensa internacional y el impulso del antiguo Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) consiguieron que las milicias involucradas en el tráfico de personas se retirasen (del negocio) o disminuyeran su exposición', recalca Micallef.
ESTABILIDAD Y RECONSTRUCCIÓN, CLAVES PARA LA SOLUCIÓN
Al hilo de este argumento, el experto destaca que al perder las redes de protección que facilitaba sus operaciones, esos contrabandistas que siguieron operando tuvieron dificultades para mover a los migrantes, cuyas condiciones de vida se vieron igualmente muy deterioradas por los combates.
'Muchos migrantes se convirtieron en víctimas directas de la guerra. No existía la infraestructura de contrabando para atender esta demanda latente, y por ello las salidas se mantuvieron moderadas', subraya Micallef.
En este sentido, la ONG admite que eliminar totalmente el tráfico ilegal de personas en la ruta del Mediterráneo Central 'no es un objetivo muy realista' y advierte de que la solución debe asentarse en 'un marco más holístico' que ayude a pacificar, estabilizar y mejorar las condiciones de vida en Libia, víctima aun de cortes continuados de electricidad y agua, malas infraestructuras, carencias tecnológicas y sanitarias, y la ausencia de un sistema economía alternativo que ofrezca oportunidades de empleo como las que monopoliza el contrabando.
'El establecimiento del Gobierno Nacional de Unidad (GNU) en marzo es un avance político positivo. Sin embargo, quedan muchos problemas estructurales enconados por resolver', recalca.
'Todos estos factores, junto con cuestiones más estructurales, como el difícil progreso que aún debe lograrse en el camino hacia la reconciliación social y política, así como las reformas del sector de la seguridad, son requisitos previos indispensables para el retorno del Estado de ley. Solo entonces se puede empezar a tener esperanzas de un sistema de gestión de la migración verdaderamente sostenible, humano y viable', concluye. EFE
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