La ex primera dama de Malasia, en el banquillo de los acusados por corrupción
Bangkok, 5 feb (EFE).- La ex primera dama de Malasia, Rosmah Mansor, se sentó este miércoles por primera vez en el banquillo de los acusados al comenzar el juicio por tres cargos de corrupción, por los que podría ser condenada a una pena de hasta 20 años de cárcel.
Rosmah, esposa del ex primer ministro Najib Razak, presuntamente recibió tres sobornos por un valor conjunto de 194 millones de ríngit (47 millones de dólares o 42,6 millones de euros) en 2016 a cambio de la concesión de un proyecto híbrido de energía solar para 369 colegios rurales en el estado de Sarawak, en la isla de Borneo.
El pago habría sido efectuado por la empresa Jepak Holdings para el proyecto llamado 'Project Bersepadu Sistem Solar Photovoltaic (PV) Hibrid', valorado en 1.250 millones de ríngit (303 millones de dólares o 274 millones de euros).
En la primera vista del juicio en el Tribunal Superior de Malasia, que fue pospuesta del lunes a hoy después de que la acusada alegara problemas médicos para ausentarse, comenzaron a declarar dos de los testigos llamados por la fiscalía, que con ellos pretende mostrar pruebas directas sobre los supuestos delitos cometidos por Rosmah.
'Aunque no ocupaba un puesto oficial, (Rosmah) ejercía una considerable influencia sobre las decisiones del sector público', indicó el fiscal Gopal Sri Ram durante el alegato de apertura del turno, en el que calificó a la imputada de tener una 'naturaleza despótica'.
La acusada, de 68 años y sobre la que pesan otras 17 acusaciones de corrupción, se declara inocente de todos los cargos y permanece en libertad bajo fianza.
Rosmah y su marido Najib, que se enfrenta a 42 cargos de corrupción, están acusados de enriquecerse a través de sobornos y del desvío millonario a sus cuentas privadas del fondo estatal 1Malaysia Development Berhard (1MDB).
El político, de 66 años y que dirigió la nación de 2009 a 2018, supuestamente se apropió de unos 2.600 millones de ríngit (al cambio actual 630 millones de dólares o 572 millones de euros), según denunció en 2015 una investigación periodística.
Hasta la fecha, ya han comenzado tres de los cinco juicios programados por los presuntos delitos de corrupción, abuso de poder y lavado de dinero, entre otros, que afronta el exdirigente.
Cuando Najib estaba al frente del Ejecutivo malasio, atribuyó el dinero a una donación de un príncipe saudí, una versión que fue aceptada al principio por 1MDB, la comisión anticorrupción y el fiscal general, que le exoneraron de toda sospecha.
Sin embargo, tras perder las elecciones en mayo de 2018, el nuevo primer ministro, el nonagenario Mahathir Mohamad, en el pasado mentor político de Najib, reabrió la investigación sobre la presunta corrupción en el fondo estatal que dio inicio al rosario de imputaciones contra el exmandatario.
Además de Malasia, media docena de países, entre ellos Estados Unidos, Suiza o Singapur, continúan con las pesquisas sobre la malversación del fondo estatal malasio.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos cifra el dinero desviado de 1MDB en 4.500 millones de dólares (4.077 millones de euros), de los cuales unos 1.700 millones de dólares (1.540 millones de euros) habrían sido blanqueados en el país norteamericano con la compra de inmuebles, yates, joyas y obras de arte, entre otros bienes. EFE

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