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La 'Groko' de Merkel, desgastada en las urnas y con grietas en su liderazgo

Gemma Casadevall

Berlín, 28 oct (EFE).- La 'Groko', la gran coalición de la canciller alemana, Angela Merkel, llega a mitad de la legislatura castigada en las urnas y con serias grietas en su liderazgo, tanto para el bloque conservador como para sus socios socialdemócratas.

Turingia, un 'Land' del este de Alemania con apenas 1,7 millones de electores, dio este domingo el siguiente golpe a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, que de primera fuerza regional cayó a la posición de tercera, tras La Izquierda y la ultraderecha.

La CDU sufrió un desplome de más de once puntos, que sigue a los 7,5 que perdió el pasado septiembre tanto en Sajonia como en Brandeburgo, otros dos 'Länder' del este en que el auge ultra agranda la erosión de los partidos establecidos.

'Fue un día amargo para la CDU', admitió este lunes la líder de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer. Parte de la dura caída de votos se debe, admitió ante los medios, 'a la situación de la coalición' de Gobierno, de la que ella es ministra de Defensa.

'Quien piense que conviene aclarar ahora esa cuestión tendrá ocasión de plantearlo en el congreso federal', zanjó AKK -como se la denomina-, a la pregunta sobre si pensaba que debía definirse ya quién luchará por la Cancillería en las generales de 2021.

AKK asumió la presidencia de la CDU hace menos de un año, tras anunciar Merkel que no optará a otro mandato como canciller. Teóricamente, a su sucesora al frente del partido le correspondería la designación como candidata del bloque conservador.

Pero AKK no ha cuajado como líder ni en el partido ni en la valoración ciudadana. Cada sondeo la sepulta a porcentajes más y más bajos. Actualmente, un 70 % de los alemanes no la considera capaz de ocupar la Cancillería.

Merkel optó por incluirla en su Gobierno aprovechando la vacante en Defensa que dejaba Ursula von der Leyen al pasar a la presidencia de la Comisión Europea. Debía ser su golpe de suerte, pero puede ser el de gracia, políticamente.

AKK acumula un desliz tras otro; el penúltimo, la descalificación generada por su propuesta para enviar una fuerza internacional bajo mandato de la ONU a Siria, que no ha encontrado respaldo ni entre sus aliados europeos ni en la coalición de Merkel.

El bloque conservador tenía previsto resolver la cuestión de la candidatura a finales de 2020. AKK no debería tampoco temer su demolición inmediata como líder; será también para entonces cuando le correspondería, a acuerdo a los turnos bianuales de su partido, someterse a su reelección como jefa.

Pero el ambiente está tan enrarecido que cuesta imaginar cómo va a sortear la confrontación con sus filas en el próximo congreso federal de finales de noviembre, en Leipzig.

La CDU está inmersa en una crisis de liderazgo desconocida en los 18 años que duró la 'era Merkel' al frente del partido. AKK, leal a la canciller, se impuso en la batalla para la presidencia frente a su ala más derechista, que no ha dejado de intrigar desde entonces.

Su socio socialdemócrata asistió ya en junio al fin de un liderazgo, el de Andreas Nahles. Se había colocado apenas un año antes al frente de un partido que en veinte años ha vivido diez relevos en su cúpula sin lograr frenar su sangría de electorado.

El SPD ha acentuado esa caída desde que entró, a regañadientes, en la actual 'Groko' de Merkel. Corre peligro de caer en la irrelevancia política en las siguientes generales.

Nahles tiró la toalla agotada por las intrigas internas. Se abrió un proceso de sucesión en formato casting entre 17 aspirantes, que se presentaron ante sus bases en 23 conferencias regionales.

El pasado sábado el resultado de una consulta en que participó un 53 % de sus 425.000 militantes. Hay dos dúos finalistas: el formado por el ministro de Finanzas Olaf Scholz y la diputada Klara Geywitz, frente a Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken, más izquierdista.

El primero representa al aparato del partido y defiende el mantenimiento de la 'Groko' hasta 2021. El segundo recuerda el compromiso adquirido de revisar el pacto de coalición en la mitad de la legislatura. Es decir, ahora.

A las bases les corresponde elegir entre esas dos opciones. El 30 de noviembre se conocerá el resultado. De su veredicto dependerá el futuro de la 'Groko'. EFE

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