La junta golpista birmana rechaza la resolución de la ONU sobre los rohinyás
Bangkok, 15 jul (EFE).- La junta golpista de Birmania rechazó la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas que pide una solución para la perseguida minoría rohinyá, no reconocida por las autoridades birmanas.
El Ministerio birmano de Asuntos Exteriores, controlado por los militares desde el golpe de Estado del 1 de febrero, indicó en un comunicado que la resolución de la ONU se basa 'en información falsa y acusaciones unilaterales', publica este jueves el diario oficialista The Global New Light of Myanmar.
El régimen castrense birmano también remarcó que 'los rohinyás nunca ha sido reconocidos en Birmania como una etnia nacional' y calificó, según su argumento, de 'inventada' la palabra rohinyá para referirse al grupo étnico, asentado desde hace siglos en el país.
Más de 720.000 rohinyás se encuentran refugiados en campamentos en Bangladés, a donde huyeron desde agosto de 2017 a raíz de la misión lanzada por del Ejército en el occidental estado Rakáin tras el asalto de un grupo rohinyá contra puestos policiales.
Esta campaña de represalia, precedida por otros episodios de violencia en años anteriores, fue calificada por investigadores de la ONU como 'limpieza étnica con marcas de genocidio'.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ), en La Haya, investiga una acusación de genocidio por el citado operativo militar y que apunta a los mandos castrenses, entre ellos al actual líder de la junta miliar, el general Min Aung Hlaing.
El lunes, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó una resolución que condena las violaciones y abusos de derechos humanos cometidos en Birmania y pide una investigación completa de esos crímenes que 'ponga fin a la impunidad'.
La resolución, presentada por Pakistán en nombre de la Organización de Cooperación Islámica, denuncia también que el pueblo rohinyá sigue siendo perseguido en el país del sureste asiático, y reclama el fin de la discriminación contra ese pueblo de mayoría musulmana y otras minorías birmanas.
El documento señala que el golpe de Estado del pasado 1 de febrero 'dificulta en gran medida el regreso voluntario, seguro, digno y sostenible de los musulmanes rohinyás desplazados por la fuerza'.
Birmania se encuentra sumida en una profunda crisis política y humanitaria a raíz del sublevamiento militar que terminó con la joven e incipiente democracia en el país y la brutal represión de las fuerza de seguridad contra las protestas al golpe.
Soldados y policía han disparado a matar contra los manifestantes pacíficos, según la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos en Birmania que contabiliza al menos 906 fallecidos y más de 6.670 detenidos desde la asonada.
Las autoridades birmanas no reconoce la ciudadanía a los rohinyás, a los que considera inmigrantes bengalíes, y les somete desde hace años a todo tipo de discriminaciones, incluidas restricciones a la libertad de movimientos. EFE
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