La oposición bielorrusa desmiente a Lukashenko antes de la visita de la OMS
Ignacio Ortega
Moscú, 5 abr (EFE).- Bielorrusia es el único país de Europa que se ha negado a tomar medidas drásticas para contener el coronavirus, pero la oposición advierte que la situación con la pandemia es mucho más grave de lo que indican las cifras oficiales.
'Un 10 % de los bielorrusos piensa como el presidente, Alexandr Lukashenko, quien insiste en que en el país apenas hay contagios. El 90 % restante piensa lo contrario', aseguró a Efe Anatoli Lebedkó, histórico opositor bielorruso.
EXABRUPTOS DE LUKASHENKO
Lukashenko, en el poder desde 1994, ha vuelto a ocupar portadas en todo el mundo durante las últimas semanas con sus exabruptos sobre el COVID-19, que muchos consideran fuera de lugar, cuando miles de personas se están muriendo en toda Europa.
Que si el deporte, el vodka, la sauna y una larga jornada a bordo de un tractor en el campo son el mejor antídoto contra la enfermedad, que si la auténtica amenaza no es la pandemia sino la 'psicosis colectiva' que ha provocado.
'Los bielorrusos no se ríen, creen que es peligroso', insiste Lebedkó, que realiza sondeos en las redes sociales con miles de participantes, quienes expresan mayoritariamente su descontento con que las autoridades no tomen medidas de alcance nacional para proteger a la ciudadanía.
El sábado, el presidente se puso los patines y disputó un partido nocturno de hockey sobre hielo. El mensaje es claro, Lukashenko tiene todo bajo control en vísperas de las elecciones presidenciales, en las que se presentará a la reelección.
DUDAS SOBRE LA VERSIÓN OFICIAL
Pero no todos se creen la versión oficial.
'Un médico en Vitebsk me ha dicho que la situación epidemiológica es terrible y que sólo en esa región hay más de 1.200 casos', denuncia Lebedkó.
El Ministerio de Sanidad informó el domingo de 502 casos y ocho muertos, lo que coincidió con la decisión de suspender los trenes que unían Minsk con Moscú y San Petersburgo.
Vitebsk, región limítrofe con Rusia, es el epicentro de la pandemia y, según informaron a Efe fuentes independientes, en la capital hay cada vez menos gente en las calles y los padres se niegan a enviar a sus niños a las escuelas.
En la ciudad han aparecido pintadas con cifras de muertos por coronavirus que superan la veintena, aunque las autoridades replican que dichos decesos se deben a una extraña neumonía y no al COVID-19.
'Creo que nos puede pasar lo mismo que a España o Italia. Hay gente como yo que se autoaisla, pero en Minsk aún hay mucha gente en las calles, hay una gran carencia de mascarillas y las autoridades ni siquiera han prohibido los actos públicos', vaticina el opositor.
Denuncia que sólo se pueden hacer test en Minsk y la ciudad de Moguiliov, mientras los médicos 'tienen prohibido' utilizar la palabra cuarentena en sus informes y diagnósticos.
CENSURA COMO CON CHERNÓBIL
'En las redes corre el rumor de que han muerto ya varios sanitarios y médicos', asegura Yaroslav Romanchuk, economista y antiguo candidato a la Presidencia.
Aunque insiste en que los bielorrusos no han caído aún presa del pánico, sí que reconoce que hay mucho descontento con la falta de información fidedigna sobre la epidemia.
'Sienten que las autoridades se comportan igual que con la catástrofe de Chernóbil. En la televisión sólo hay propaganda. El mensaje es que todo va bien', apunta, en alusión a que las autoridades soviéticas ocultaron varias semanas la gravedad de la mayor tragedia nuclear de la historia (1986).
Mientras, Lebedkó cree que no es casualidad que la televisión pública no informe del riesgo de contagio, no llame a quedarse en casa o a mantener una distancia de seguridad.
Y es que Lukashenko mantiene que no tiene sentido encerrar en casa a los contagiados con los sanos, ya que eso sería una bomba de relojería para el sistema sanitario bielorruso, motivo por el que ni las fábricas ni las universidades tampoco han cerrado sus puertas en medio de la pandemia.
Además de un éxodo masivo al campo, eso paralizaría la economía nacional, algo que Lukashenko quiere evitar a toda costa.
'Lukashenko está jugando a la ruleta rusa. Espera que la situación mejore, pero la realidad es que aún no hemos alcanzado el pico de la epidemia. Y la responsabilidad será sólo suya', añadió Lebedkó.
Recuerda que el país sigue adelante con los preparativos para el desfile militar del 9 de mayo, cuando se conmemorará el 75 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi.
ELECCIONES PRESIDENCIALES
'Lukashenko insiste en que no pasa nada, pero, en realidad, sí está preocupado por la debilidad de la economía nacional y, especialmente, por las elecciones presidenciales que deben celebrarse en agosto', asegura.
Al considerado durante muchos años último dictador de Europa no le conviene reconocer la gravedad del coronavirus y su impacto en la vida de los bielorrusos, cuyas rentas ya se han visto afectadas por el contencioso comercial y energético con Rusia.
'Lo único que quiere es seguir en el poder. Aplazará el inicio de la campaña electoral lo más posible. Y si la situación se complica, entonces introducirá el estado de emergencia y cancelará las elecciones. Es algo que él tiene en la cabeza. 'Me obligaron a hacerlo', dirá. Lo que no sospecha es que muchos bielorrusos ya no se fían de él', asegura.
Como es habitual, Lukashenko aún no ha anunciado ni siquiera la fecha de la votación, aunque todo el mundo espera que se celebrará en julio-agosto.
En caso de victoria, Lukashenko podrá alcanzar los 30 años al timón del país menos democrático del continente, estela que también sigue el presidente ruso, Vladímir Putin.
Con respecto a la economía, Romanchuk destaca que los organismos oficiales siguen trabajando, al igual que las factorías, mientras algunos negocios han echado el cierre voluntariamente y otras compañías privadas han optado por el teletrabajo.
'Si se paraliza la economía, aunque sea sólo durante dos meses, sería una tragedia para el país. Habrá contracción económica con seguridad. Ya están subiendo los alquileres y los gastos comunales. Muchas empresas no saben qué hacer, ya que no hay un plan de reestructuración', señala.
Mucho dependerá del diagnóstico que la misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) haga de la situación epidemiológica en Bielorrusia cuanto visite el país el próximo día 7. EFE

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