La oposición tunecina pide votar 'no' al gobierno y rodear el congreso
Túnez, 25 ene (EFE).- El primer ministro tunecino, Hichem Mechichi, somete este martes la remodelación de su gobierno al escrutinio del Parlamento en una sesión marcada por la llamada hoy de los nostálgicos de la dictadura a derribar un Ejecutivo que considera una extensión del partido conservador de tendencia islamista Ennahda, y de la sociedad civil a rodear el congreso.
En una maniobra de fuerte impacto político, Abeer Moussi, líder del Partido Desturiano Libre (PDL), que defiende los intereses de quienes sostuvieron la tiranía de Zinedin el Abedin Ben Ali, derrocado en 2011, instó al resto de partidos con representación en la Cámara a votar 'no' en la sesión del martes.
En declaraciones difundidas por la prensa local, Moussi también pidió tanto a los políticos como a la sociedad civil que se movilicen para forzar la renuncia de Mechichi, al que acusó de haberse rendido a los intereses del presidente de la Cámara y líder de Ennahda, Rachid Ghannouchi, y haber abrazado las tesis de los Hermanos Musulmanes.
La abogada recordó, igualmente, que ya ha presentado una segunda moción de censura para que esta retire la confianza a Ghannouchi -como ya intentó sin éxito meses atrás- y les empujó a que esta vez permitan que salga adelante.
La presidencia de Ghannouchi 'es un obstáculo a la hora de lograr las aspiraciones del pueblo', afirmó Moussi, cuyo partido lidera las encuestas de intención de voto con más de veinte puntos de ventaja sobre el segundo, el propio Ennhada.
UNA VOTACIÓN CONTROVERTIDA
Aunque el lenguaje belicoso de Moussi, una habitual de los medios de comunicación, parece haber logrado calar en una gran parte de la población, desencantada por la crisis económica y el agravamiento de los problemas de paro, corrupción y falta de horizontes que desencadenaron la revolución, analistas locales creen que tendrá escaso recorrido en la Cámara.
El PDL cuenta solo con 17 de los 217 escaños que conforman la Asamblea, y hasta el momento únicamente el llamado Bloque Democrático, que aúna partidos de izquierda, socialdemócratas y nacionalistas árabes y suma 38 escaños, ha anunciado que votará en contra, como reveló la semana pasada el secretario general del Partido Popular, Zouhayer Maghzaoui.
Mechichi, por su parte, parece que podrá contar con el apoyo de Ennahda, que suma 52 escaños, probablemente del partido salafista Al Karama, una escisión radical de Ennahda, que concita 21 escaños, y los 38 de los populistas de Qalb Tunis, segunda fuerza parlamentaria.
A ellos se unirían también varios grupos minoritarios e independientes del fragmentado Parlamento tunecino hasta completar los 109 votos a favor necesarios.
RODEAR EL PARLAMENTO
La remodelación del gobierno, elegido el pasado 2 de septiembre, y el voto de confianza coinciden con un momento de alta tensión política y social en el país, escenario desde hace diez días de disturbios y protestas callejeras protagonizadas por grupos de jóvenes y adolescentes pese al toque de queda nocturno y las restricciones de reunión y movimiento impuestas por la pandemia de la covid-19.
En las protestas, apoyadas por organizaciones de la izquierda como Túnez en Progreso, el Partido de los Trabajadores, Tayyar Chaabi, el Partido Socialista o la Unión de Fuerzas Juveniles, desembocaron en enfrentamientos con la Policía y la detención de cerca de un millar de personas.
Una tensión que esta semana incrementó el propio Ennahda al advertir que estaba dispuesto a movilizar a sus asociaciones juveniles para ayudar a recuperar la calma en las calles.
En este ambiente de división, varios grupos han llamado a rodear la sede del Parlamento durante la sesión del voto de confianza. EFE

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