La pandemia pone en jaque la descentralización en el Reino Unido

Guillermo Ximenis

Londres, 21 nov (EFE).- La gestión de la pandemia de coronavirus ha puesto en jaque al joven sistema de descentralización británico, al tensar el equilibrio de poderes entre las cuatro naciones que componen el Reino Unido: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

Los reiterados desacuerdos entre Londres y los gobiernos autónomos han sacado a flote en los últimos meses la falta de mecanismos de coordinación entre administraciones en un Estado que no tiene una constitución escrita.

En ese escenario, se han multiplicado las llamadas entre los expertos a apuntalar la arquitectura descentralizada que diseñó el primer ministro laborista Tony Blair hace poco más de veinte años, cuando se fundaron los parlamentos autónomos de Edimburgo y Cardiff, y se recuperó la autonomía en Irlanda del Norte tras los acuerdos de paz de 1998.

Una de las críticas más notables ha llegado del actual jefe de Gobierno británico, el conservador Boris Johnson, que ha enfurecido a muchos esta semana al decir que la descentralización de Blair fue un 'error' y la autonomía de Escocia, en particular, ha resultado un 'desastre'.

Su comentario se produce en un momento en el que tanto la pandemia como el Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea) han impulsado el independentismo escocés hasta un nivel récord del 58 % en las encuestas.

También han avanzado los partidarios de la secesión en Gales, hasta un 25 %, y se han avivado las llamadas a una futura consulta sobre la unificación irlandesa en el Úlster.

PÉRDIDA DE CONFIANZA ENTRE ADMINISTRACIONES

'Durante los primeros dos meses de la pandemia, hubo bastante cooperación entre los gobiernos autónomos. Pensaron que iría en el interés de todos trabajar juntos, aunque había escasa confianza mutua', señaló a Efe Michael Kenny, director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad de Cambridge.

'Muy pronto, esa cooperación que estaba gestionando el Ejecutivo del Reino Unido se vino abajo y cada gobierno tendió a seguir su propia dirección y tomar sus propias decisiones', detalló el experto.

Uno de los primeros signos públicos del conflicto que estaba a punto de estallar se produjo el 10 de mayo, cuando Johnson anunció su hoja de ruta para retirar de manera paulatina las medidas de confinamiento que había decretado un mes y medio antes.

El primer ministro no mencionó en una sola ocasión que su anuncio afectaba solo a Inglaterra, dado que carecía de competencias para tomar esas decisiones en nombre del resto de naciones británicas.

Por primera vez en la crisis sanitaria, Escocia, Gales de Irlanda del Norte habían decidido desviarse del plan del Gobierno central y hacer una desescalada más lenta.

La mayoría de los británicos que escuchaban aquel día a Johnson 'probablemente no sabían que estaba hablando solo sobre Inglaterra', indicó a Efe Jessica Sargeant, analista del grupo de pensamiento Institute for Government.

'Eso no solo provocó problemas prácticos para quienes no entendieron que las medias no se les aplicaban a ellos, sino que provocó una fuerte repulsa en las administraciones con competencias transferidas', agregó la experta.

'Este ha sido un momento muy importante en la historia de la descentralización. El sistema de gobiernos autónomos todavía no se comprende bien en el Reino Unido', puntualizó Kenny.

LAS ADMINISTRACIONES RECLAMAN COMPETENCIAS

Una de las quejas recurrentes entre las administraciones autónomas durante la crisis del coronavirus ha sido su falta de poder para adaptar las ayudas económicas a empresas y ciudadanos a sus propios planes sanitarios.

Esa experiencia llevará a que 'los gobiernos y muchos ciudadanos de esas regiones reclamen más competencias', señala el profesor de la Universidad de Cambridge.

En el caso de Escocia, 'parece que lo que ha producido es un incremento del apoyo a la idea de independizarse por completo del Reino Unido', mientras que en Gales se ha registrado también un 'sorprendente avance del apoyo' a la ruptura, subraya.

La deriva galesa 'es verdaderamente inesperada, porque los argumentos a favor de la independencia allí no son tan fuertes. Económicamente, Gales depende en muchos aspectos de Inglaterra y está mucho más integrado administrativamente' que Escocia, agregó Kenny.

REFORMA CONSTITUCIONAL

Las dificultades que han salido a flote con la pandemia han llevado a diversos expertos a reclamar al Gobierno que acelere sus planes para crear nuevos mecanismos de coordinación entre administraciones.

'La emergencia del coronavirus ha puesto en evidencia problemas con la constitución informal del Reino Unido, entre ellos la falta de claridad sobre el equilibrio de poderes entre el Gobierno central y el resto de administraciones, así como la falta de homogeneidad en la descentralización', señaló a Efe Andrew Blick, director del departamento de Política Económica del King's College London.

A ese respecto, Michael Gove, ministro del Gabinete y 'número dos' de Johnson en el Ejecutivo conservador, ha asegurado que su intención es impulsar una reforma de las estructuras de gobernanza para situar las relaciones entre Londres, Edimburgo, Cardiff y Belfast sobre 'una base más firme'.

En 2018, el Gobierno conservador de Theresa May puso en marcha un proceso para revisar los mecanismos de coordinación y cooperación entre administraciones.

'Ha transcurrido ya bastante tiempo, pero no ha habido muchos progresos', comentó Sargeant, que considera que existe una 'urgente necesidad de reformar las estructuras que permiten que los diversos gobiernos se encuentren y discutan ideas'. EFE

20201121 https://www.diariolibre.com

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