La región de Tigray desafía al Gobierno etíope con unas elecciones ilegales
Adís Abeba, 9 sep (EFE).- La región etíope de Tigray, que ostentaba el poder hasta la llegada del actual primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, desafió hoy al Gobierno central al celebrar unas elecciones regionales que habían sido pospuestas en todo el país a causa de la COVID-19 y que el Ejecutivo considera ilegales.
Candidatos de cinco partidos y varios independientes han concurrido a estos comicios para renovar los 190 escaños del Parlamento regional, que tuvieron lugar bajo fuertes medidas de seguridad desplegadas por fuerzas especiales.
Entre ellos destaca el Frente de Liberación del Tigray (TPLF), la formación que gobierna la región y una de las integrantes del oficialista y ya extinto Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF) que eligió en 2018 a Abiy, de la etnia oromo, como primer ministro después de décadas de gobiernos tigrays.
'Las elecciones han transcurrido de forma pacífica según la planificación y la preparación', explicó a Efe la responsable de la oficina de comunicación de la región, Liya Kassa.
Abiy ha advertido repetidamente a esta región del norte del país para que acatara la Constitución y el orden federal y abandonase la idea de desarrollar comicios en su territorio.
El Parlamento federal, integrado en su totalidad por una coalición de partidos regionales que incluyen al TPLF, también emitió una resolución el pasado sábado alegando que los resultados de las elecciones serían considerados inválidos.
Aun así, Tigray, que considera que el actual mandato caduca en octubre, siguió adelante con las elecciones, que tuvieron una gran acogida, con colas formadas casi dos horas antes de que abriesen a las 06:00 hora local (03:00 GMT) los 2.672 colegios electorales dispuestos para la votación.
'Las elecciones son vitales para nosotros y para el pueblo de Tigray porque nos asegura un destino y la autodeterminación', aseveró Liya.
La participación ha sido masiva, entre los 2,7 millones de votantes registrados, según la Comisión Electoral de Tigray, que es el primer cuerpo electoral establecido en una región de Etiopía en las últimas tres décadas desde que se formase lo que se considera hoy como República Democrática Federal de Etiopía.
El TPLF ha vivido una ruptura con el oficialismo, después de que Abiy reestructurase el EPRDF y crease el Partido de la Prosperidad (PP), con el que se iba a presentar a las elecciones generales que se debían haberse celebrado el pasado 29 de agosto, pero que se pospusieron por la pandemia de COVID-19.
Varios cargos del TPLF dejaron sus puestos en el Gobierno federal después de esta ruptura, y los intentos de mediación entre las dos formaciones han fracasado.
Después de criticar el aplazamiento de las elecciones, Tigray decidió seguir adelante con los comicios, a pesar de los avisos del Gobierno, que respalda su decisión por motivos de salud pública.
'LAS ELECCIONES NO ME DAN DOLOR DE CABEZA'
'Las elecciones en Tigray son ilegales y van contra la Constitución. Solo el órgano electoral nacional puede desarrollar y administrar unos comicios en Etiopía, así que estas llamadas elecciones no me dan dolor de cabeza porque vamos a celebrar comicios en los próximos nueve meses', afirmó ayer Abiy en una entrevista con la televisión estatal.
El primer ministro insistió en que no intervendrían militarmente para interrumpir los comicios de hoy, como ha sucedido, no por miedo a la superioridad militar de Tigray, sino por respeto al pueblo de esa región, una de las diez regiones que conforman Etiopía.
Para el analista Mesganaw Mulugeta, este desafío político puede ser positivo para el sistema político del país, que es federal en las escrituras, pero sigue manteniendo un férreo control central, según explicó a Efe.
Sin embargo, otros expertos creen que este acontecimiento puede sentar un precedente para que otras regiones desobedezcan también al Gobierno.
Esta es la última crisis que vive el Ejecutivo del primer ministro y último Nobel de la Paz, después de que a principios de julio varias protestas en la región de Oromía -donde vive la etnia más grande del país- acabaran con centenares de muertos tras la muerte del célebre cantante y activista oromo Hachalu Hundessa.
Abiy, de 44 años, ha impulsado importantes reformas en Etiopía, el segundo país más poblado de África, entre las que figura el fin del estado de emergencia impuesto por su antecesor, la amnistía a miles de presos políticos, la legalización de partidos opositores y el compromiso de celebrar elecciones.
Pero el mandatario también ha encajado críticas por no solucionar algunos problemas de raíz, como la falta de federalismo y las tensiones étnicas que han ocasionado olas de violencia. EFE

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