La remota Bougainville decide si se convierte en el país más joven del mundo
Rocío Otoya
Sídney (Australia), 22 nov (EFE).- La remota región autónoma de Bougainville, rica en cobre y oro y en la mira de China, decidirá entre una mayor autonomía o la independencia de Papúa Nueva Guinea en un referéndum que comienza este sábado y que durará hasta el 7 de diciembre.
El referéndum no vinculante de este remoto archipiélago del Pacífico es parte de los acuerdos de paz con el Gobierno papú suscritos en 2001, tras más de una década de conflicto armado que estalló en 1989 por las discrepancias en torno a las indemnizaciones por daños ambientales causados por una mina de cobre australiana.
75% A FAVOR DE LA INDEPENDENCIA
Un total de 206.731 personas, incluidas más de 12.000 que se encuentran en Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón y Australia, están llamadas a votar para decidir si Bougainville debe tener una mayor autonomía o la independencia de Papúa Nueva Guinea, que fue colonia de Australia hasta mediados de 1970.
A pesar de que las votaciones se celebran durante dos semanas, los resultados se anunciarán de una sola vez antes del 20 de diciembre.
El Instituto Lowy de Australia cree que el 75 por ciento de los electores votará a favor de la independencia, en virtud de la fuerte identidad étnica en la región, la animosidad heredada por el conflicto y el actual fracaso del modelo autonómico.
Pero aunque se imponga el sí, el camino hacia la independencia tendrá que superar dos trámites más: la negociación entre los gobiernos de la región autónoma y de Papúa Nueva Guinea y, de prosperar, el voto en el Parlamento papú, que tendrá la decisión final de aceptar o rechazar el acuerdo.
UN LARGO Y SANGRIENTO CONFLICTO
El referéndum de Bougainville forma parte de los acuerdos de paz sellados con el Gobierno central de Port Moresby tras más de una década de conflicto armado iniciado por el Ejército Revolucionario de Bougainville, liderado por el terrateniente Francis Ona.
La reclamación independentista estalló en 1989, cuando los propietarios indígenas de las tierras ocupadas por la mina Panguna, operada por una subsidiaria de la anglo-australiana Rio Tinto, se alzaron en armas por discrepancias con la distribución de beneficios y por su impacto ambiental.
La violencia motivó la intervención del Ejército papuano en defensa de los intereses de la compañía minera, sector que representa la principal fuente de ingresos del país.
El conflicto, que terminó con la firma en 2001 de los acuerdos de paz, causó 20.000 muertos -cerca del 10 por ciento de la población de Boungainville- y el desplazamiento de 15.000 personas a campos de refugiados y a las vecinas Islas Salomón, el territorio más cercano.
RICA EN ORO Y COBRE
La región autónoma -comprendida por Bougainville, la isla de Buka y otros territorios insulares y atolones- es codiciada por poseer uno de los yacimientos más ricos de oro y cobre del Pacífico.
Las reservas de Panguna, la mina que encendió el conflicto armado y que llegó a suponer el 40 % del PIB de Papúa, han sido valoradas en 58.000 millones USD (52.443 millones EUR).
Varias mineras han mostrado interés en reanudar las operaciones en el yacimiento, inactivo desde 1989 y del que Rio Tinto dejó de ser accionista mayoritario en 2016, pero el Gobierno autónomo ha aplazado esta cuestión hasta después del referéndum.
EN LA MIRA DE CHINA
Todo ello ha puesto Bouganville en el punto de mira de China, que busca una mayor influencia en el Pacífico y ofrece ayuda financiera a la región para infraestructuras y extracción de recursos.
La televisión australiana mostró este mes al exgeneral del Ejército Revolucionario y candidato a presidir Bouganville, Sam Kauona, en una reunión en la que mostró un mapa con inscripciones en chino y la potencial construcción de puentes, carreteras, un aeropuerto y un hotel de lujo.
'Esta es la primera oferta integral, que viene de China', dijo Kauona en ese acto público en el que cuestionó la presencia de Australia, Estados Unidos o Japón, y defendió el acercamiento al gigante asiático.EFE

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