La República Turca del Norte de Chipre, un Estado con un solo amigo
Atenas, 8 oct (EFE).- La República Turca del Norte de Chipre (RTNC) nació como producto del conflicto entre greco y turcochipriotas tras la independencia de la isla en 1960. El próximo domingo, este Estado de facto al que sólo reconoce Turquía celebra, con todo, elecciones presidenciales.
Como la mayoría de decisiones importantes en Chipre, el resultado de estas elecciones tendrá un impacto sobre la posible reunificación de la isla y se verá influenciado por su conflictiva historia.
El mayor obstáculo para resolver la cuestión chipriota es la desconfianza crónica entre ambas comunidades, alimentada por las heridas aún abiertas de los conflictos de las primeras décadas del siglo XX entre Grecia y Turquía y el recordatorio constante de las barreras que separan Chipre entre norte y sur.
Durante 300 años Chipre fue parte del Imperio otomano y en 1878 pasó a depender de la Administración británica hasta su anexión a Reino Unido en 1914.
En 1960, se independizó de los británicos y la crisis en las relaciones interétnicas derivó en un conflicto, impulsado especialmente por dos organizaciones ultraderechistas nacionalistas -EOKA-B (grecochipriota) y TMT turcochipriota)-, que llevó a las Naciones Unidas a establecer una misión de paz en 1964, todavía presente en la isla.
Diez años después, la Junta de los Coroneles que gobernaba Grecia promovió un golpe de Estado contra el Gobierno del arzobispo Makarios, que pretendía anexionar Chipre a Grecia.
Con el pretexto de proteger a la minoría turchipriota y con el derecho que le daba la Constitución chipriota como poder garante -junto a Grecia y Reino Unido-, Turquía invadió el norte de la isla hasta Nicosia, lo que causó la caída de la Junta en Grecia.
Desde entonces ha habido varios intentos para negociar la paz y reunificar la isla, pero, a pesar de las sucesivas resoluciones de la ONU, todas han fracasado y Turquía mantiene su contingente militar en Chipre a día de hoy.
En 1983, la RTNC formalizó su independencia, tomando los territorios ocupados por el ejército turco en el 74, aunque sólo ha recibido el apoyo de Ankara. Con sus 3.355 kilómetros cuadrados, representa el 35,2 % de la isla. Su capital es la parte norte de Nicosia, que en su zona sur es también capital de la República de Chipre.
Hasta la fecha, el intento con más posibilidad para la reunificación de Chipre fue liderado por el entonces secretario general de la ONU Kofi Annan. El plan fue sometido a referéndum en 2004 y, aunque la mayoría de turcochipriotas lo aceptaron (65 % sí y 35 % no), fue rechazado por los grecochipriotas (24 % sí y 76 % no).
En 2015, el actual presidente de RTNC, Mustafá Akinci, fue elegido y se retomaron las negociaciones auspiciadas por las Naciones Unidas pero, otra vez en el último momento, venció el desacuerdo en julio de 2017.
El último censo de la RTNC, en 2014, contabilizó 313.626 habitantes. Gran parte de ellos son colonos enviados por Turquía en los 70 setenta y sus descendientes. Su idioma oficial es el turco y oficialmente es un Estado laico, aunque el islám es la religión dominante (98 %).
Debido al embargo internacional al que está sujeta, su economía depende profundamente de las transferencias directas de fondos desde Turquía. De hecho, la moneda oficial es la lira turca y las redes de telecomunicaciones que utiliza también son turcas.
Sus principales fuentes de ingresos propios son el turismo de origen turco y británico, la producción de cítricos y lácteos, las universidades privadas y los casinos.
Este domingo, el principal adversario para la reelección de Akinci es Ersin Tatar, actual primer ministro y líder del Partido de Unidad Nacional (UBP, nacionalista conservador), que cuenta con el apoyo del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
El resultado final de estas elecciones, que probablemente no se conocerá hasta una segunda ronda, podría afectar al futuro de una posible negociación para la reunificación.
Akinci y Tatar representan dos filosofías distintas. Mientras el primero aboga por una Chipre federal, bicomunal y bizonal, Tatar está claramente a favor de una solución de dos Estados, uno grecochipriota y otro turcochipriota.
La última muestra de esta diferencia de opiniones se hizo evidente el martes, cuando Tatar anunció junto a Erdogan la reapertura de parte de la playa sellada de Varosha, en la ciudad fantasma de Famagusta, un punto clave en todas las negociaciones.
Este anuncio, que toca una gran herida de los grecochipriotas, ha sido criticado por Akinci, pero también por Grecia, Rusia, el alto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Josep Borrell, y, por supuesto, Chipre, que llevó este asunto ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.EFE
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