Las víctimas de Bhopal denuncian su precariedad médica 35 años después
Nueva Delhi, 2 dic (EFE).- Las víctimas del escape de gas tóxico de una fábrica de pesticidas, que causó miles de muertos en la ciudad india de Bhopal en 1984, denuncian la precaria situación médica que viven, cuando este lunes por la noche se cumple el 35 aniversario de uno de los mayores desastres industriales de la historia.
'La situación de la atención sanitaria es terrible. No estamos recibiendo las medicinas adecuadas y no son capaces de tratar nuestras enfermedades', lamentó a Efe Rashida Bee, una superviviente que dirige en la actualidad la fundación Chingari, de ayuda a las víctimas de Bhopal.
NUMEROSOS PROBLEMAS MÉDICOS
El escape de gas tóxico en una fábrica de pesticidas durante la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984 ocasionó unos 25.000 muertos de acuerdo con las asociaciones de víctimas -el Gobierno sólo reconoce 5.295- pero las secuelas se siguen notando.
Desde aumentos de casos de cáncer y fallos hepáticos hasta los nacimientos de miles de niños con malformaciones, algo más de medio millón de personas han ido padeciendo desde entonces distintas secuelas.
El Estado indio es 'indiferente' a las necesidades médicas de las víctimas, según las asociaciones, que han previsto manifestarse este lunes en protesta.
'Un hospital de 500 camas construido con el dinero para compensar a los afectados por el gas (...) se ha convertido en un vertedero. Todos los departamentos han cerrado, no hay doctores y todos los tratamientos han acabado', dijo Bee.
Además de las secuelas físicas, la tragedia también ha dejado otras heridas: según la activista, el 35 % de los supervivientes sufren trastornos mentales.
'La gente está deprimida', explicó, antes de denunciar la falta de personal cualificado para tratar con este tipo de problemas.
Las principales asociaciones de víctimas han señalado a otro problema sanitario, un 'segundo desastre' en Bhopal, en un comunicado conjunto.
SIN JUSTICIA, 35 AÑOS DESPUÉS
Los residuos tóxicos siguen contaminando las aguas subterráneas, afectando a 100.000 personas, mientras que los supervivientes han visto esfumarse sus esperanzas de obtener justicia.
Union Carbide, la multinacional propietaria de la fábrica de pesticidas cuya factoría dejó escapar 42 toneladas de isocianato de metilo, ya no existe como tal. Fue comprada por Dow Chemical, que a su vez se fusionó con otra compañía en 2015 para formar DowDuPont.
'Dow Chemical continúa manteniendo su postura ilegal de que no es responsable de la contaminación que todavía existe. Es responsabilidad del Estado (...) hacer pagar a Dow Chemical por la limpieza y la compensación de las víctimas', han denunciado las asociaciones.
Union Carbide y el Gobierno del país asiático, que asumió la representación de las víctimas, cerraron en 1989 un acuerdo extrajudicial por el que la empresa pagó 470 millones de dólares, una compensación global que según los afectados se queda corta. EFE
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