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Líder uzbeko espera salir reelegido en unas presidenciales sin oposición

Ignacio Ortega

Moscú, 24 oct (EFE).- El presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyóyev, cuenta las horas para salir reelegido tras el cierre de los colegios en las presidenciales del domingo, unos comicios en los que no hubo ningún candidato de la oposición democrática, cuyos partidos están marginados por las autoridades de república centroasiática.

Según los expertos, Mirziyóyev, que se presentaba por vez primera a la reelección, ganará con un resultado similar al de 2016, es decir, en torno al 90 % de los votos, resultados que se conocerán el lunes.

Las elecciones en el país más poblado de Asia Central (34 millones) transcurrieron sin incidentes y con una participación del 80,8 % de los electores, según las autoridades, aunque la comisión electoral admitió algún caso aislado de fraude.

REELECCIÓN GARANTIZADA

Mirziyóyev, que asumió el cargo hace cinco años tras la muerte del fundador de la patria, Islam Karímov, acudió a votar a un colegio de la capital, Taskent, con la confianza de que seguirá otro lustro al frente del país, que comparte frontera con Afganistán.

Primer ministro entre 2003 y 2016, este tecnócrata cimenta su popularidad en la apertura económica y medidas como la reducción de la esclavitud infantil en la recogida del algodón, muy criticada por las organizaciones de derechos humanos.

Además, se espera que reciba el apoyo de los emigrantes, que trabajan en su mayoría en Rusia, ya que durante la campaña se opuso a fiscalizar las remesas que envían a sus familias.

El objetivo de Mirziyóyev es atraer hasta 70.000 millones de dólares en inversiones extranjeras en el próximo lustro con el fin de incrementar el pib en 1,6 veces y renovar la obsoleta infraestructura del país, aunque la deuda externa es ya de 36.000 millones de dólares.

Para ello tiene que convencer a la comunidad internacional de que Uzbekistán no es una autocracia y que sigue a la vanguardia de la lucha contra el integrismo islámico.

Al respecto, Human Rights Watch dejó claro en vísperas de los comicios que el país vive ahora una fase de involución en materia de democracia, derechos humanos y libertad de prensa.

SIN OPOSICIÓN REAL

El primer síntoma de que Mirziyóyev no había cumplido con sus promesas son los cuatros candidatos a los que se enfrentó el domingo, todos cercanos al poder.

Desde Bajrom Abdujalímov del partido socialdemócrata 'Adolat' (Justicia); a Alisher Kadírov, del Partido Democrático Milly Tiklanish; Narzullo Oblumoradov, del Partido Ecológico, y Maksuda Varísova, del Partido Popular Democrático, la primera mujer en postular a la Presidencia en la historia del país.

El presidente se negó a aprobar el registro de las tres formaciones opositoras: el Partido Democrático Erk, Verdad y Desarrollo, y el Interés del Pueblo.

Según la legislación, sin un partido legalizado que les respalde, los políticos opositores no tenían ninguna opción de postular sus candidaturas.

Uno de ellos, el economista Jidirnazar Allakulov, antiguo rector universitario y líder de Verdad y Justicia, acusó al Gobierno de utilizar artimañas legales y recurrir a la intimidación y a casos fabricados contra familiares y correligionarios para no registrar su partido.

También denunció haber recibido amenazas de muerte Mahmudjon Yoldoshev, líder de el Interés del Pueblo.

La campaña y las elecciones fueron supervisadas por los observadores de la Oficina de la OSCE sobre Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (ODIHR), que emitirán este lunes su dictamen final.

REALPOLITIK CON LOS TALIBANES

En el plano internacional, Mirziyóyev ha logrado romper el aislamiento del país, mejorando las relaciones con Rusia, Occidente y los países vecinos, especialmente Afganistán.

'Es imposible aislar a Afganistán', proclamó durante la Asamblea General de la ONU, en alusión tanto a la necesidad de reconocer a los talibanes como de descongelar sus cuentas bancarias.

Mirziyóyev tiene mucho que ganar, ya que Uzbekistán es el mayor exportador de energía eléctrica a Afganistán, que ahora no tiene dinero con qué pagar ni ese suministro.

'Ni un día, ni una hora hemos interrumpido el suministro de electricidad', dijo Sardor Umurzakov, viceprimer ministro uzbeko.

Incluso antes de agosto, Uzbekistán -los uzbekos son una importante minoría en el país vecino- ya había dado a Pakistán su visto bueno a la toma de Kabul por los talibanes.

Uzbekistán, que firmó en febrero un acuerdo para tender un tren que una Kabul y Mazar-e-Sharif con la ciudad pakistaní de Peshawar, sueña con transportar sus mercancías -uranio, oro o algodón- hasta el mar Arábigo (puerto de Gwadar).

Esta misma semana, una delegación uzbeka abordó con los talibanes en la ciudad fronteriza de Termez el tendido de vías férreas y líneas de alta tensión, y la reconstrucción del aeropuerto de Mazar-e-Sharif.

'A día de hoy no vemos riesgo de penetración de la ideología talibán', señaló Abulaziz Kamílov, ministro de Exteriores de Uzbekistán, que también expresó confianza en que el movimiento fundamentalista evolucione en contacto con el exterior.EFE

io/vh

(foto)

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