Los familiares de nepalíes atrapados en Kabul esperan angustiados su retorno
Sangam Prasain
Katmandú, 12 sep (EFE).- La nepalí Kabita Gurung se dice desesperada por reunirse con su marido, Poorna Gurung, un empleado de seguridad para las Naciones Unidas en Afganistán que permanece atrapado en Kabul tras la rápida captura del país por los talibanes.
Las autoridades de Nepal reconocen que carecen de datos sobre el número total de sus ciudadanos que permanecen en Afganistán, uno de los destinos más solicitados por los nepalíes por los altos salarios asociados al elevado riesgo.
Solo el pasado 26 de agosto fallecieron al menos 170 personas en un atentado reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el aeropuerto de Kabul, de donde debía partir el guarda nepalí.
NOCHES EN VILO
'Hace dos semanas decía que volvería a casa, ya que su empresa estaba lista para sacarle del país en guerra', lamenta a Efe Kabita, que desde que los talibanes capturaron Kabul el pasado 15 de agosto pasa las noches en vilo siguiendo las últimas informaciones que llegan desde la capital afgana.
Pero su marido sigue atrapado en Kabul, explica esta nepalí residente en la localidad de Damauli Bazar, a unos 150 kilómetros al oeste de Katmandú.
Poorna, de 55 años y militar retirado del Ejército indio tras 24 años de servicio, trabaja desde hace nueve años como agente de seguridad a través de una firma privada, IDG Security, para la misión de las Naciones Unidas en Afganistán.
'Desde hace casi una década, Poorna, y otros nepalíes, han prestado servicios de seguridad a funcionarios de la ONU. Ahora ellos necesitan seguridad y están deseosos de volver a casa', explica Kabita, que no ha visto a su esposo desde 2019 debido a la pandemia del coronavirus.
CIENTOS DE EMPLEADOS DE SEGURIDAD NEPALÍES
IDG, un importante proveedor de servicios de seguridad para la ONU en Afganistán, afirmó a Efe que todos sus empleados nepalíes se encuentran seguros en Kabul.
'Todo nuestro personal está sano y salvo en varios edificios seguros de Naciones Unidas, y el nuevo Gobierno (talibán) respeta su inmunidad diplomática', dijo IDG en un correo electrónico.
No obstante, la compañía rechazó aportar datos sobre el número exacto de sus empleados nepalíes que siguen atrapados en Kabul.
Otra agencia de seguridad, SSI Worldwide Nepal, afirmó a Efe que los 382 nepalíes que trabajan para ellos en Afganistán desde 2011 han sido repatriados.
Buddhi Gurung, director de la compañía en el país del Himalaya, afirmó que mantenían un contrato con la estadounidense GardaWorld Federal Services para enviar a guardias de seguridad a los campamentos de EE.UU. en Afganistán.
'Según el rendimiento de los guardas, podían recibir hasta 7.000 dólares al mes', dijo Gurung, aunque el sueldo base era de unos 1.000 dólares mensuales.
Nepal no cuenta con una embajada en Afganistán, y depende de su misión diplomática en Nueva Delhi para gestionar la crisis en el país asiático, incluyendo la repatriación de sus nacionales.
Harish Chandra Ghimire, secretario adjunto del ministerio de Asuntos Exteriores, afirmó a Efe que 863 nepalíes habían sido evacuados de Afganistán hasta hace una semana.
'Según la información de la que disponemos, los que siguen en Afganistán están seguros', dijo Ghimire, que dirige el grupo de trabajo especial formado por el Gobierno nepalí para supervisar las repatriaciones.
'Actualmente estamos en contacto con 34 nepalíes que se encuentran actualmente en Kabul. El Gobierno los traerá de vuelta en cuanto el aeropuerto de Kabul reabra', había dicho antes del inicio el pasado jueves de los primeros vuelos regulares desde la capital.
TRABAJADORES INDOCUMENTADOS
Las estadísticas muestran que, en los últimos siete años, más de 8.000 nepalíes han recibido permisos para trabajar de manera legal en Afganistán.
Pero muchos ingresan como indocumentados y, pese a que se estima que la cifra total de trabajadores en Afganistán podría rondar los 20.000, las autoridades carecen de datos precisos y ni siquiera están seguros de cuántos de los nepalíes registrados oficialmente han salido del país.
'No sabemos cuántos han vuelto', sintetizó Buddhi Gurung.
El Gobierno de Nepal, que depende en gran medida de las remesas de sus trabajadores en el extranjero, prohibió a sus nacionales en junio de 2016 trabajar en cuatro países en guerra, entre ellos Afganistán, después de que 13 nepalíes murieron en un atentado suicida en Kabul.
Esta medida se levantó cuatro meses después de que un gran número de nepalíes, especialmente exmilitares y policías, comenzasen a contemplar vías ilegales para ingresar a Afganistán. EFE
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