Los partidos norirlandeses reinician diálogo para restaurar el Gobierno
Dublín, 16 dic (EFE).- Los partidos norirlandeses retomaron este lunes sus contactos con los Gobiernos de Londres y Dublín para tratar de restaurar el Ejecutivo autónomo de poder compartido, que está suspendido desde hace casi tres años por las diferencias entre nacionalistas y unionistas.
Las formaciones de la provincia británica tienen de plazo para acercar posiciones hasta el próximo 13 de enero, fecha en la que el Gobierno del Reino Unido deberá convocar elecciones anticipadas si no hay acuerdo.
Esta nueva ronda de negociaciones tiene lugar después de los comicios generales británicos celebrados la pasada semana, en los que el electorado norirlandés dio un tirón de orejas a las dos grandes fuerzas políticas regionales.
El Partido Democrático Unionista (DUP), mayoritario entre la comunidad protestante, perdió dos de sus diez escaños en Westminster debido, en parte, a su posición inflexible sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).
Por su parte, el Sinn Féin, principal entre la comunidad católica y contrario al 'brexit', experimentó una caída en el número de votos, aunque mantuvo sus siete asientos, los cuales no ocupa porque se niega a jurar lealtad a la corona británica.
Ambos partidos han reconocido que el electorado les transmitió durante la campaña su enfado por la falta de Gobierno, lo que está afectando, por ejemplo, al funcionamiento de servicios básicos como la sanidad norirlandesa, que tiene la mayor lista de espera del Reino Unido.
'Detectamos un deseo muy claro para restaurar (la asamblea norirlandesa). Así que aquí estamos para intentarlo. Espero que los otros partidos tengan la misma actitud', declaró hoy la líder del DUP, Arlene Foster.
Durante la anterior legislatura, la formación unionista permitió a la exprimera ministra británica Theresa May gobernar en minoría, pero votó hasta en tres ocasiones en contra de su plan del 'brexit', lo que le llevó a dimitir y ceder el puesto a Boris Johnson.
El 'premier' conservador tampoco pudo sacar adelante al acuerdo de salida renegociado con Bruselas y acabó convocando elecciones generales pero su contundente victoria, con mayoría absoluta, ha diluido la influencia del DUP en la política británica.
A este respecto, el Sinn Féin siempre ha mantenido que la falta de avances en las conversaciones mantenidas desde hace tres años se debió a que los unionistas estaban 'envalentonados' por su condición de socios de Londres.
'Ya no los necesitan en Westminster', observó este lunes su negociador jefe, Conor Murphy.
De momento, lo único en lo que coinciden todos los partidos norirlandeses es en que la provincia necesita una 'inyección importante de dinero' para hacer frente a sus necesidades, dijo la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, después de reunirse en Belfast con el ministro británico para Irlanda del Norte, Julian Smith.
También estarán presentes en esta nueva ronda de contactos el viceprimer ministro irlandés, Simon Coveney, así como las otras tres grandes fuerzas regionales, el Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP, nacionalista moderado), el Partido Unionista del Ulster (UUP, unionista moderado) y la Alianza (multiconfesional).
El Gobierno de Belfast de poder compartido cayó en enero de 2017 por un caso de irregularidades financieras en la gestión de un programa de energías renovables que salpicó al DUP.
Desde entonces, ambas formaciones también mantienen diferencias sobre el asunto de la lengua gaélica pues los nacionalistas quieren que se redacte una ley específica para protegerla, mientras los unionistas prefieren incluir este asunto en una legislación cultural más general, que contemple también aspectos relacionados con la identidad protestante.
Asimismo, discrepan respecto al legado del pasado conflicto en Irlanda del Norte y los mecanismos para asistir a las víctimas e investigar los crímenes cometidos tanto por los paramilitares como por las fuerzas de seguridad durante ese periodo.
Sus diferencias se han acentuado a raíz el referéndum sobre el 'brexit' de 2016, cuando la mayoría del electorado norirlandés rechazó este divorcio, defendido por el DUP. EFE

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