Los tunecinos eligen presidente entre el conservadurismo y el populismo

Javier Martín

Túnez, 11 oct (EFE).- El jurista Kaïes Said y el magnate de la televisión Nabil Karaoui se disputan el próximo día 13 la presidencia de Túnez, en una segunda vuelta muy abierta en la que siete millones de tunecinos tendrán que elegir entre el férreo conservadurismo que representa el primero y el populismo mediático que ha aupado al segundo.

Los sondeos privados -los públicos están prohibidos por ley- pronostican un estrecho resultado y se decantan en su mayoría por una apurada victoria de Said, un catedrático de Derecho Constitucional, que dio la sorpresa al ganar la primera vuelta con un 18,40 por ciento de los sufragios, dos puntos y medio más que su rival.

Apodado 'el robot' por sus movimientos mecánicos, Said se ha hecho con un espacio gracias a su presencia como tertuliano en la televisión, desde donde ha proyectado una imagen de hombre serio, austero e independiente, alejado del barro de la política, que parece haber convencido a los jóvenes y a la clase media pese a sus exabruptos ideológicos.

Favorable a la recuperación de la pena de muerte, considera la homosexualidad un problema azuzado por los extranjeros para pervertir la sociedad tunecina, y ha manifestado sus dudas sobre leyes como la igualdad de herencia, que pretende equiparar los derechos entre hombres y mujeres en contra de la actual interpretación de la Sharia o ley islámica.

Este tipo de declaraciones, unidas a una visión nacionalista y proteccionista de la economía -sumida en una aguda crisis similar a la que precedió a la caída de la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali- le acercan a las ideas del partido conservador religioso de tendencia islamista Ennahda, que ya le ha concedido públicamente su bendición y apoyo.

Un respaldo que numerosos expertos consideran podría ser la clave para de su eventual victoria, ya que el candidato de la formación islamista acabó en tercer lugar en la primera vuelta, con un 12,8 por ciento de los votos, y Ennahda ha ganado tanto las elecciones municipales de 2018 como las legislativas celebradas el pasado día 6.

Otros consideran, sin embargo, que ese mismo espaldarazo islamista y la victoria de Ennahda en las legislativas puede ser igualmente su talón de Aquiles y hacer virar gran parte del voto hacia el populista Karoui.

Propietario de la cadena Nessma TV, la de mayor audiencia en el país, Karoui ha utilizado igualmente con inteligencia las cámaras para proyectar una imagen de benefactor generoso, de hombre preocupado por un pueblo que culpa a los políticos de la crisis económica y de la parálisis en la que se encuentra una revolución que no ha servido para solucionar las desigualdades heredadas de la tiranía.

Siempre escoltado por las cámaras de su televisión, Karoui ha recorrido durante los últimos meses las regiones y barrios más desfavorecidos de Túnez donde ha repartido ayuda y promesas con un efectivo discurso antisistema, ultranacionalista y populista que ha calado en la sociedad.

Una campaña electoral perpetua que quedó condicionada el pasado 23 de agosto, fecha en la que la justicia ordenó su arresto y entrada en prisión preventiva en respuesta a una denuncia por evasión fiscal y blanqueo de dinero interpuesta meses atrás por la ONG I-Watch, dedicada a vigilar la corrupción en el país.

Karoui fue liberado el pasado día 9, apenas 24 horas después de que amenazara con pedir la suspensión de la segunda vuelta de los comicios con el argumento, también expresado por la Unión Europea, de que la consulta carecía de la 'igualdad de oportunidades entre candidatos' que garantiza la Constitución, en una controvertida decisión que ha desatado las especulaciones y dos teorías contrapuestas.

Analistas locales apuntan a que la salida de prisión a dos tres días de los comicios pretende evitar que Karoui se presente como un mártir de la democracia y arrebatarle los argumentos ante un posible recurso si pierde.

Su eventual derrota le dejaría muy tocado y con poco margen de maniobra política, ya que su partido 'Corazón de Túnez' perdió igualmente las legislativas al quedar en segundo lugar con 35 escaños, muy por detrás de Ennahda.

Otros, sin embargo, creen que esa misma salida de la cárcel servirá de acicate para remontar y evitar así que el conservadurismo se controle la única de las 'primaveras árabes' que ha sobrevivido.

En este ambiente de incertidumbre, ambos candidatos cierran hoy una extraña campaña electoral con un debate en televisión que será histórico y que al igual que el inédito celebrado en la primera vuelta -en el que Karoui no pudo participar- congregará ante la pantalla a millones de tunecinos, muchos de ellos indecisos. EFE

20191011 https://www.diariolibre.com

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