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Los turcochipriotas, cada vez más irritados por la tutela de Turquía

Dogan Tiliç e Ilya U. Topper

Ankara, 8 oct (EFE).- Turquía es la madre patria para la población turcochipriota, mientras que la mitad norteña de la isla de Chipre es, más bien, un bebé bajo tutela.

Así describen muchos analistas y políticos chipriotas la compleja y muy estrecha relación entre Ankara y la República Turca del Norte de Chipre, proclamada en 1983 y no reconocida por ningún país del mundo excepto Turquía.

Eso en teoría. En la práctica, ni siquiera Turquía parece respetar mucho la independencia del territorio, que celebra elecciones presidenciales este domingo.

Esto resultó evidente el martes pasado con un escándalo que provocó la caída del Gobierno en Nicosia: un viaje sorpresa del primer ministro norchipriota y candidato a la reelección en los comicios, Ersin Tatar, a Ankara, donde compareció ante la prensa junto al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

FALTA DE RESPETO

Tatar y Erdogan estuvieron una hora frente a las cámaras, anunciando la reapertura parcial de Varosha, un barrio costero de la ciudad de Famagusta que llevaba cerrado como zona militar desde la invasión de las tropas turcas en 1974. Es una de las manzanas de la discordia en las negociaciones sobre la reunificación de la isla.

Anunciar una decisión de esta envergadura en Ankara se interpretó como un acto de campaña electoral para mostrar el respaldo de Erdogan a la candidatura de Tatar, algo que el propio presidente norchipriota, Mustafa Akinci, tildó de intervencionismo.

'Algunos se creen con derecho de interferir en la democracia turcochipriota, lo que equivale a decir 'Al presidente lo elijo yo', algo que una sociedad democrática, moderna, laica, no puede permitir', dijo Akinci en una nada velada referencia a Erdogan.

'La decisión de Tatar, tomada sin consultar con el Parlamento, es una gran falta de respeto a su propio país', aseveró en declaraciones a Efe el candidato rival Serdar Denktas, hijo del fundador de la República turcochipriota, Rauf Denktas.

TURQUÍA, POTENCIA GARANTE

Es la primera vez que en el norte de Chipre se critica tan abiertamente a la 'madre patria': hasta ahora, todos los partidos intentaban llevarse lo mejor posible con Ankara, al considerar imprescindible su apoyo para el proceso de negociación con la parte grecochipriota.

Lo admite el propio Denktas al subrayar que 'todos los turcochipriotas saben que, sin el respaldo de Turquía, ni se puede resolver la cuestión de Chipre ni se podrá aguantar hasta que llegue una solución'.

La presencia de tropas turcas en la isla, que se remonta a la invasión tras el golpe de Estado grecochipriota de 1974, se percibe como la única garantía para alcanzar un acuerdo que otorgue a los turcochipriotas un estatus de comunidad propia en una futura Chipre reunificada.

Pero al mismo tiempo, el poder de estas tropas y también el de la policía, que depende directamente de Ankara, es ilimitado, hasta el punto de que algunos activistas hablan de una 'colonización' de la isla, reforzada por la llegada de decenas de miles de turcos de Anatolia en busca de trabajo.

FRICCIONES CRECIENTES

'Lo novedoso en los últimos años es la política de dos presidentes: Erdogan y Akinci. Akinci busca más autonomía y se distancia de las influencias externas, mientras que Erdogan tiene sus propios planes y los impone con fuerza', declara a Efe Ilksoy Aslim, politólogo de la Universidad de Ciencias de Chipre.

'La fricción de estas dos posturas ha hecho que la intervención turca sea más abierta y se sienta más intensamente', agrega el experto en conversación telefónica.

Akinci, elegido en 2015, se ha quejado de que la propia Embajada turca llama a asociaciones o clubes deportivos locales para prometerles apoyo, al tiempo que 'parlamentarios llegados de Turquía recorren los pueblos para decir a la gente que no vote por Akinci'.

'La interferencia turca en una campaña electoral nunca ha sido tan abierta y escandalosa; la declaración conjunta de Tatar y Erdogan en Ankara es una intervención directa en las elecciones', estima el periodista turcochipriota Kemal Darbaz.

'Las relaciones entre Turquía y Chipre son ahora las de una madre que no quiere que su bebé crezca nunca; nos quieren mantener como bebé para siempre', agrega Darbaz a Efe.

Ante esta sensación, las elecciones del domingo no solo mostrarán la opinión del pueblo turcochipriota, sino que también serán una prueba para el propio poder de Erdogan y su capacidad de mantener bajo control un territorio isleño que quizás ya se quiera emancipar. EFE

DT-iut/wr/mr

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