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Lukashenko duda de integración con Rusia en medio del deshielo con Occidente

Ignacio Ortega

Moscú, 17 nov (EFE).- El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, echó hoy un jarro de agua fría a los planes de integración con Rusia previstos para finales de este año, en medio del deshielo con Occidente del país menos democrático de Europa.

'No escriba que estamos creando aquí una especie de alianza con Rusia para avanzar con los tanques contra ustedes (Occidente). Eso no ocurrirá jamás', dijo Lukashenko a la prensa al depositar su voto en Minsk durante las elecciones legislativas bielorrusas.

Lukashenko, que viajó esta semana a Austria, el primer país de la Unión Europea que visita en cuatro años, aprovechó la comparecencia para poner los puntos sobre las íes en su relación con el Kremlin, marcada desde la anexión de Crimea por la desconfianza y los permanentes contenciosos comerciales.

Rusia y Bielorrusia, que depende para su supervivencia del comercio y las inversiones del país vecino, tienen previsto iniciar el 19 de noviembre consultas para la puesta en marcha de una hoja de ruta de aplicación de la Unión Estatal entre ambos países.

'Cuando entras en alguna clase de unión, cuentas con que cada mes, cada año, no será peor que el anterior. Pues eso es lo que nos ocurre (con Rusia). Cada año nos ponen nuevas condiciones y nuestra economía siempre pierde algo, pierde y pierde. Disculpe, ¿para qué diablos necesitamos esa unión?', explicó.

Según la prensa rusa, Putin y Lukashenko deberían firmar ya en diciembre, con ocasión del 20 aniversario del tratado, una serie de documentos para profundizar esa unión nominal.

'No firmaré ningún documento si se contradice con la Constitución y los principios fundamentales de la vida en nuestra sociedad. Y los principios fundamentales son la soberanía y la independencia', replicó Lukashenko.

El primer ministro bielorruso, Serguéi Rumas, viajará el martes a Moscú para reunirse con su colega ruso, Dmitri Medvédev, que ha tenido en los últimos años numerosos encontronazos con Lukashenko en asuntos vitales como la venta de hidrocarburos y el comercio fronterizo.

'Si no se solucionan los principales problemas sobre suministro de hidrocarburos, apertura de mercados y levantamiento de barreras (al comercio), entonces no se puede firmar ninguna hoja de ruta', advirtió al respecto el siempre efusivo mandatario bielorruso.

En julio pasado Lukashenko acordó con Putin que profundizarían su integración con vistas al 20 aniversario, pero ya entonces advirtió que si no se solucionaban los problemas actuales, 'no habrá nada que hablar' en diciembre.

'Tenemos un montón, una montaña de problemas. Y hay muchos asuntos que deberíamos haber solucionado hace mucho tiempo, pero no lo hemos hecho. Por ejemplo, sobre el gas. La tensión con Rusia es brutal', admitió hoy.

El Gobierno bielorruso informó hoy de que espera que Moscú rebaje la tarifa del gas para 2020 y compense económicamente a Minsk por la controvertida 'maniobra fiscal', en virtud de la cual Rusia reducirá a cero los aranceles a las exportaciones de petróleo para 2024, decisión que perjudica a Bielorrusia, que tendrá que pagar mucho más por el crudo.

Lukashenko ya había expresado esta semana su malestar con los excesivos controles rusos en la frontera, lo que ha creado colas kilométricas de camiones procedentes de la Unión Europea y que la prensa vincula con las sospechas de Moscú de que Minsk hace la vista gorda a la entrada de productos perecederos europeos prohibidos por el Kremlin desde 2014.

Más duro fue en el plano militar. Lukashenko criticó a Moscú por venderle a precios desorbitados una partida de aviones Su-30 recordando que Bielorrusia es un leal defensor de las fronteras rusas con el sistema conjunto de defensa antiaérea, ya que limita con Ucrania y tres países de la OTAN: Polonia, Lituania y Letonia.

Minsk puso esta misma semana el dedo en la llaga al hacer pública la propuesta de Moscú de ofrecerle gratuitamente los Su-30 a cambio de la autorización para abrir una base aérea, opción que Lukashenko ya ha rechazado, negativa que fue tachada de manera muy descriptiva por el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, como un 'desagradable episodio'.

Con respecto al acercamiento con Estados Unidos, país con el que acordó en septiembre intercambiar embajadores tras once años de paréntesis, Lukashenko subrayó que Washington nunca le ha exigido que de la espalda a Rusia.

'EEUU no me ha exigido nada. U Occidente o Este. Decídase, Bielorrusia, o con nosotros o con ellos. Eso ahora ya no existe', apuntó, al tiempo que admitió que le decepcionaría que Occidente no reconociera como democráticas las elecciones parlamentarias de hoy, condición para el levantamiento parcial de las sanciones estadounidenses.

Lukashenko, en el poder desde 1994 y considerado un dictador por la oposición bielorrusa, confirmó hoy que se presentará a la reelección en 2020 y sugirió que sólo abandonará el cargo si el pueblo le rechaza en las urnas. EFE

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