Más de mil de mercenarios extranjeros llegan a Libia en apenas unos días
Mohamad Abdel Kader
Trípoli, 25 may (EFE).- Más de un millar de mercenarios extranjeros de distintas nacionalidades han desembarcado en las últimas horas en Libia para reforzar tanto del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) como las fuerzas bajo el mando del mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este y hombre fuerte del país, ante lo que ambos denominan 'la batalla final'.
Según la página web italiana 'Itamilradar', especializada en el rastreo de aviones militares en el Mediterráneo, seis aparatos de transporte de las Fuerzas Aéreas turcas han volado desde el sur del país y aterrizado en la ciudad-estado de Misrata -aliada del GNA- en las últimas 72 horas, los dos últimos este mismo lunes.
La llegada de los dos últimos se produce escasas horas después de que Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (SOHR) informara del desembarco en Misrata de un nuevo grupo de 500 mercenarios sirios movilizados y entrenados por Turquía, principal apoyo político, económico y militar del gobierno sostenido por la ONU.
Según la citada organización, son ya más de 10.000 los soldados de fortuna reclutados por Ankara entre los grupos pro turcos de oposición siria que han sido enviados a combatir en Libia desde diciembre pasado.
De ellos, alrededor de 370 han muerto en combate en los diversos frentes abiertos en torno a Trípoli, los últimos siete en batallas libradas este fin de semana en el cinturón sur de la ciudad.
Los mercenarios sirios, que según los expertos han contribuido a cambiar el signo de la guerra en favor del GNA, fueron esenciales en la reconquista, hace una semana, de la base aérea de Al Watiya, la más grande del oeste de Libia y una posición clave en el asedio que, desde abril de 2019, mantiene sobre la capital el mariscal Hafter .
De acuerdo con SOHR, la mayoría de mercenarios son veteranos de grupos de oposición islamista como las divisiones 'Al-Mu’tasim' y 'Sultan Murad' o las brigadas 'Suqur Al-Shamal' o 'Al-Hamzat and Suleiman Shah”.
MERCENARIOS RUSOS
La noticia sobre el desembarco de más mercenarios sirios coincidió este lunes con la presunta retirada de cientos de soldados de fortuna rusos de la ciudad libia de Bani Walid, controlada por las fuerzas de Hafter.
En declaraciones a la prensa local, el alcalde de la ciudad -situada a unos 150 kilómetros al suroeste de Trípoli-, Salem Alaywan, aseguró que los mercenarios, en su mayoría miembros del conocido 'Wagner Group' -propiedad del oligarca ruso Yevgeny Prigozhin, amigo intimo del presidente Vladimir Putin- abandonaron sus posiciones con todo su equipamiento.
'Se marcharon en tres aviones rumbo (al oasis) de Jufrah', otra de las grandes bases áreas de Hafter en el centro de Libia, afirmó Alaywan. 'Embarcaron todas sus armas pesadas tras llegar desde el frente de Trípoli', agregó.
El supuesto repliegue de los soldados de 'Wagner Group' -que también han reclutado mercenarios sirios- ha sido negado por las fuerzas bajo el mando de Hafter (LNA).
Según una investigación publicada a principios de marzo por la Agencia Efe, además de 'Wagner Group' otros dos importantes Compañías Privadas de Seguridad Militar (PSMC) rusas están presente en el este de Libia desde el pasado mes de enero: Moran Group y Schift Group, aparte de RBS Group, en el terreno desde 2017.
Hafter cuenta, además, con mercenarios sirios reclutados con ayuda de Moscú entre las filas de partidarios del presidente, Bachar al Asad, así como soldados de fortuna sudaneses contratados entre las tribus árabes 'Janjaweed' y vinculados al general Mohamad Hamdan Dagalo 'Hemeti', miembro de la junta militar que derrocó al presidente Omar Hasan al Bachir.
'Hemeti', líder de las Rapid Support Forces (RSF) -también presentes en la guerra de Yemen- tiene vínculos comerciales con Prigozhin, quien maneja intereses mineros en Sudán.
UNA GUERRA MULTINACIONAL
En este contexto, un informe de Naciones Unidas filtrado a un medio alemán confirmó hoy la dimensión multinacional que ha cobrado el conflicto libio -la primera totalmente privatizada de la historia contemporánea- desde que hace 14 meses Hafter tratara de utilizar su ventaja territorial y militar para arrebatar la capital a las milicias salafistas que la controlan y al gobiernos impuesto por la ONU en 2016.
Según el texto, al menos una veintena de contratistas procedentes de Australia, Francia, Malta, Sudáfrica, el Reino Unido y Estados Unidos habrían sido trasladados en Libia hace un año en el marco de una operación secreta bautizada 'Proyecto OPUS' en apoyo de las fuerzas lideradas por el mariscal.
Los agentes habría embarcado en un avión especial fletado en Jordania bajo la identidad encubierta de un grupo de científicos que pretendían realizar 'investigaciones geofísicas e hiperespectrales' para el reino hachemí, otro de los países que junto a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto apoyan a Hafter.
El informe asegura que todos ellos eran importantes miembros de empresas privadas de Seguridad y que su misión incluía establecer un plan para evitar que barcos de aprovisionamiento turcos pudieran enviar armamento al GNA en violación del embargo de armas que pesa sobre el país desde el inicio en 2011 de la revolución que acabó con la dictadura de Muamar al Gadafi. EFE

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