Mediador de Marruecos admite la desconfianza de ciudadanos en instituciones
Rabat, 3 dic (EFE).- El Mediador de Marruecos, Mohamed Benalilou, advirtió hoy de que existe 'una brecha de desconfianza' entre los marroquíes y las instituciones estatales por la falta de respuesta del Estado ante las quejas de los ciudadanos.
El responsable marroquí ,equivalente a la figura del 'defensor del pueblo'- precisó que su institución, creada en 2011, ha transmitido a lo largo de 2018 un total de 2.110 quejas de ciudadanos a las diferentes administraciones marroquíes, pero solo fueron solucionadas en 480 casos (un 23 %).
Agregó que esa actitud 'negativa' de la Administración no daña solamente a los denunciantes, sino también 'profundiza la brecha de desconfianza' entre los ciudadanos en general y las instituciones del Estado.
Benalilou reconoció que algunos movimientos sociales de contestación que han surgido en la sociedad marroquí están vinculados con las irregularidades que producen en la relación entre el servicio público y los usuarios.
Marruecos fue escenario de varias movilizaciones sociales en los últimos años, pero las mayores estallaron a finales de 2016 en la provincia de Alhucemas (norte) en protesta precisamente por la marginación histórica y la falta de servicios y de oportunidades para la región del Rif.
Benalilou afirmó hoy que el total de las quejas presentadas en 2018 contra las administraciones públicas alcanzó la cifra de 9.865, y la mitad de ellas son denuncias contra el Ministerio de Interior (30,8 %) y el Departamento de Economía y Finanzas (18,3 %).
Del total de esas quejas, solo un 27 % responden a las competencias de su institución -el resto son en gran parte conflictos judiciales-, explicó, y precisó que la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas fue la que registró un mayor número de denuncias (17,8 % del total).
'Desgraciadamente, las quejas reflejan cómo el ciudadano no siente los resultados de los programas de reforma anunciados por el Estado (...), ni siente que la voluntad de cambio tiene su reflejo en su vida diaria', lamentó Benalilou. EFE
EFE