Milicianos iraquíes, de luchar contra el EI a enterrar víctimas de COVID-19
Nawar Alrikabi
Bagdad, 8 jun (EFE).- Dos importantes milicias iraquíes que han luchado los pasados años contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) han aparcado temporalmente su misión para dedicarse a enterrar a los muertos de la COVID-19 y han batido hoy su propio récord con 42 sepelios en un día.
Las milicias Abbas e Iman Alí, facciones armadas chiíes integradas en la agrupación Multitud Popular, han pasado a ser las encargadas de garantizar que todos los fallecidos de coronavirus en el país descansen en paz por orden de la máxima autoridad religiosa chií de Irak, el ayatolá Ali al Sistani.
El clérigo ordenó la creación de las milicias para combatir a los yihadistas que conquistaron amplias zonas del país en 2014 y el pasado 28 de marzo les pidió que se ocuparan de los 'mártires de la pandemia'.
Además, Al Sistani ha establecido en la ciudad sagrada de Nayaf un cementerio para las víctimas del virus, cerca de Wadi al Salam (Valle de la Paz, en árabe), uno de los camposantos más grandes del mundo, según la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
ENTIERROS SEGUROS Y SEGÚN LA FE RELIGIOSA
Este lunes los milicianos han enterrado 42 cuerpos, la cifra más alta desde que empezó su labor hace casi tres meses y, en total, han dado sepelio a 334 cadáveres de los 376 fallecidos por la COVID-19 en todo Irak, de acuerdo con un comunicado de Multitud Popular.
La agrupación armada denunció hoy que, antes de la creación del cementerio de Nayaf, los entierros se realizaban sin tener en cuenta las normas sanitarias ni religiosas requeridas.
Ahora los milicianos garantizan que los difuntos tengan un ritual religioso adecuado a sus creencias y, de los 334 enterrados en Nayaf, tres lo fueron conforme a la fe cristiana.
El jefe del nuevo cementerio, Abdel Hasan Kazim, indicó en la nota que los familiares de los fallecidos tienen permiso para presenciar el entierro, pero desde lejos.
'Sabemos que las víctimas hubieran preferido ser enterradas en los cementerios familiares, pero ahora yacen en este cementerio por la pandemia', señaló.
UNA TAREA 'COMPLETAMENTE DIFERENTE' PARA LAS MILICIAS
'Es una tarea nueva para nosotros como combatientes y es completamente diferente a la lucha contra el Estado Islámico', explicó a Efe el miliciano Mohamed Haider, de la facción Iman Alí.
Según Haider, cuando empezó esta nueva misión el grupo armado enterraba 'entre dos y cuatro cadáveres' cada día, pero últimamente reciben 'de diez a veinte', debido al aumento de fallecidos en Irak.
Al mismo tiempo, ha aumentado el estigma en torno a estos enterradores improvisados, que se protegen con trajes, guantes y mascarillas.
'El miedo al contagio ha alejado a nuestras familias y vecinos y también a otros voluntarios (milicianos), aunque todavía no hay evidencia de que el virus se pueda contagiar a través de los cadáveres', lamentó.
Los cuerpos de los difuntos llegan a Nayaf desde distintos puntos de Irak, normalmente por la noche, y los milicianos preparan los cadáveres antes de introducirlos en el ataúd, que posteriormente transportan en sus coches privados hasta el camposanto.
'A veces los cadáveres son demasiados, hasta el punto de que no podemos enterrarlos a todos de acuerdo con las normas religiosas', manifestó Haider.
De acuerdo al islam, el cuerpo tiene que ser lavado y no puede ser incinerado.
El miliciano muestra su voluntad de seguir con esta ardua tarea: 'Continuaremos nuestro trabajo para honrar a los muertos de coronavirus'.
Hasta el momento se han registrado en Irak 12.366 infectados y 376 fallecidos por la COVID-19, según el Ministerio de Salud, pero las cifras se han disparado en las últimas dos semanas y han pasado de unos cien contagios diarios a más de mil. EFE

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