Ministro francés de Justicia trata en Rabat caso de menores no acompañados
Rabat, 7 dic (EFE).- El ministro francés de Justicia, Eric Dupond Moretti, firmó hoy en Rabat una 'declaración de intenciones' sobre el caso de los menores marroquíes no acompañados para agilizar su identificación y su eventual retorno a Marruecos.
Tras reunirse con su homólogo marroquí, Mohamed Benabdelqader, el ministro francés dio públicamente las gracias a Marruecos 'por su preciosa ayuda' para identificar a los menores abandonados en París y otras ciudades francesas pues 'sin identificación, no hay acción judicial posible'.
El ministro no aclaró de cuántos menores se trata, pero su caso preocupa al Gobierno francés, pues el pasado mes de octubre el ministro francés del Interior, Gérald Darmanin, ya visitó Marruecos y planteó a sus interlocutores el mismo problema como prioritario.
Dupond-Moretti dijo hoy que la declaración que firmó en Rabat, y que no se hizo pública, incluye un procedimiento para agilizar el intercambio de información entre Francia y Marruecos 'que permita a los magistrados de infancia disponer de elementos indispensables para tomar las medidas más apropiadas al interés de estos niños, incluido el retorno al país donde tienen sus raíces, Marruecos'.
El titular de Justicia dijo que la cooperación con el Gobierno de Rabat ha permitido a Francia constatar que 'un buen número de los que se declaran menores eran de hecho mayores de edad, y que los marroquíes, contrariamente a lo que se publica erróneamente, no son los más numerosos', exactamente lo mismo que dijo Darmanin.
Por su parte, el ministro marroquí fue más vago al señalar que la declaración firmada hoy recoge una serie de medidas para definir el marco legislativo 'que seguirán los defensores de los derechos de los menores', sin pronunciarse sobre el retorno.
El problema de los menores no acompañados de nacionalidad marroquí se plantea no solo en Francia, sino también en España o Alemania, y hasta latitudes tan alejadas como Suecia, y su retorno en los últimos años siempre ha resultado complicado por primar siempre el derecho superior del niño a su protección. EFE

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